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Buscando respuestas a las protestas en Irán

Los opositores del presidente iraní Hasan Rouhani realizan una protesta frente a la embajada iraní en Roma, Italia, el 2 de enero de 2018. La pancarta dice: "¡Valiente iraní! ¡Mujahideen es tu amigo! ¡El fuego será tu batalla!"
Los opositores del presidente iraní Hasan Rouhani realizan una protesta frente a la embajada iraní en Roma, Italia, el 2 de enero de 2018. La pancarta dice: "¡Valiente iraní! ¡Mujahideen es tu amigo! ¡El fuego será tu batalla!" Tony Gentile / Reuters

“Muerte a Jamenei” se oye en las calles del país entre otros muchos eslóganes en los que algunos piden un referendo que defina el futuro de la república islámica. ¿Qué pasa en Irán?

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Han pasado más de diez días desde que decenas de personas se reunieron en Mashad, la segunda ciudad de Irán, para protestar por la situación económica. Gran número de los participantes estaban movidos por la indignación causada por la pérdida de sus ahorros como consecuencia del cierre de una institución bancaria y enfocaban sus críticas en el Gobierno del presidente Hassan Rohani.

Lo señalaban como responsable de no cumplir su promesa electoral de mejorar la economía, en especial ahora que se anuncian nuevas medidas que terminarán por afectar sus bolsillos como consecuencia de la reducción de los subsidios, la creación de nuevos impuestos y aumento en el precio de la gasolina.

Esta protesta, que era apoyada por las máximas figuras religiosas de esta ciudad considerada como uno de los centros del poder clerical en el país, rápidamente pasó a convertirse en un popurrí de demandas donde los participantes incluyeron decenas de peticiones - entre ellas que Irán dejara de gastar dinero en conflictos regionales como Siria e Iraq y se dedicara a mejorar la vida de sus ciudadanos-. Y rápidamente se extendieron a lo largo del país creando lo que ha sido la ola de protestas más grandes desde 2009.

En aquel entonces millones de personas, especialmente de Teherán y otras grandes urbes, se lanzaron a la calle movidos por las irregularidades que habían llevado a la reelección del expresidente Mahmoud Ahmadineyad. Lo que empezó siendo una protesta por el resultado electoral terminó siendo una confrontación al Sistema, incluido el Líder Supremo Alí Jamenei a quien se criticaba abiertamente por primera vez.

El “muerte al dictador” que iba dirigido en un principio a Ahmadineyad pasó a estar dirigido al Ayatolá, quien en estos días ha vuelto a ser objeto de la rabia de los que protestan. “Muerte a Jamenei”, se oye en las calles del país entre otros muchos eslóganes en los que algunos piden un referéndum que defina el futuro de la República islámica. “Libertad, democracia, República iraní”, dice uno de ellos.

Según autoridades 21 personas habían fallecido, y más de 1.000 habían sido detenidas durante las protestas en Irán

Las razones para que estas protestas, que a diferencia de aquellas no tienen líder, se extendieran con tanta velocidad son todavía una gran incógnita. Si bien el descontento económico en el país es una realidad, y esto se siente especialmente entre los jóvenes y mucho más de regiones de provincia, en estos días han surgido decenas de teorías para explicar lo que está sucediendo en Irán, donde las demostraciones continúan a pesar de que el poderoso comandante de las Guardias Revolucionarios, Ali Jafari, declaró el miércoles el fin de la “sedición”. Según las autoridades 21 personas habían fallecido, y más de 1.000 habían sido detenidas, entre ellos alrededor de 70 de universitarios.

La palabra “sedición” fue usada en 2009 para denominar a aquellos que protestaban y vuelve a utilizarse a hora a pesar de que desde algunos sectores del sistema, incluido el presidente Hassan Rohani, han reconocido el derecho de los ciudadanos a pronunciar su descontento por la situación y a protestar, siempre que sea bajo el marco legal.

Fue el mismo Rohani quien semanas atrás expuso ante el Parlamento las dificultades para mejorar la economía entre otras cosas como consecuencia de la corrupción, altamente enquistada en el régimen después de 39 años y el poder que tienen algunas instituciones religiosas a las que se destinan grandes sumas de dinero sin que tengan ningún control.

Y es que si bien en Irán muchos están convencidos que algunos sectores opositores, ciertas fuerzas extranjeras y/o enemigos del Acuerdo Nuclear que congeló el programa atómico iraní a cambio de sanciones económicas, habrían sacado provecho de estas protestas –y han liderado algunos de los brotes violentos-, es bastante simplista explicar lo que pasa en Irán solo como un asunto extranjero.

En Irán la corrupción es rampante y la pobreza quedó en evidencia

Los problemas económicos son reales; la diferencia de clases sociales es cada día mayor –hay un gran sector de la sociedad que se siente marginado por aquellos que se han hecho más ricos gracias al sistema es evidente a lo largo del país-; el poder que tienen las milicias para controlar la sociedad especialmente en las zonas rurales hace la vida imposible para muchos jóvenes que no quieren hacer parte de esta estructura del régimen; la corrupción es rampante y la pobreza que han traído los problemas ambientales como la falta de agua queda en evidencia en muchas regiones del país donde miles han tenido que desplazarse.

También es igual de evidente la pelea que se vive en Irán por el control del futuro de la Revolución. Desde el sector reformista, que aboga por cambios dentro del sistema, se señala al ala más radical de querer estar creando malestar en contra del presidente Rohani. Los radicales, entre ellos los líderes religiosos de Mashad, estarían buscando crear malestar alrededor del presidente y así eliminarlo de la carrera en la sucesión del Líder supremo cuando este muera.

Todos estos factores podrían tener un poco que ver en estas protestas que, a diferencia del 2009, tienen mayor eco en las pequeñas y medianas ciudades el país. Si bien en aquel entonces los jóvenes urbanos se quejaban que en aquellas ciudades no habían recibido apoyo, hoy el escenario es diferente.

En Teherán se han visto protestas, pero no han despertado la movilización de entonces. Muchos habitantes de la ciudad, incluidos jóvenes, argumentan que no tienen claro quién lidera las protestas y qué buscan.

Estos temores juegan en las manos del discurso del régimen que después de una semana utiliza la estrategia del miedo, y de la intervención, para justificar la represión de las protestas.

Catalina Gómez Ángel, corresponsal de France 24 en Teherán

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