La diáspora húngara en Ucrania teme una asimilación lingüística forzada

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Berezove (Ucrania) (AFP)

Oyendo hablar a la gente en las calles de Berezove, se podría creer que es Hungría. Pero esta pequeña ciudad se encuentra en Ucrania y sus habitantes están inquietos desde que Kiev aprobó una ley que refuerza la presencia del ucraniano en la escuela.

"¡El establishment de Kiev ha hecho una tontería!", se rebela Fedir Chandor, profesor en la universidad de Uzhgorod, capital de la región de Transcarpatia.

En Transcarpatia, el 8% de la población, unas 100.000 personas, utilizan el húngaro como primer idioma y numerosos letreros están escritos en ambas lenguas.

Aquí, las escuelas húngaras enseñan en húngaro, y el ucraniano lo consideran una asignatura.

Pero el artículo 7 de la nueva ley estipula que la mayoría de las asignaturas que se enseñan en la secundaria serán impartidas desde ahora en ucraniano.

El texto no precisa sin embargo los detalles de este proceso y esta ambigüedad deja el camino libre a cualquier interpretación.

"¡Nadie puede explicarnos cómo se hará en la práctica!", lamenta Stella Kesler, directora de una escuela húngara en Uzhgorod. "¿Nuestros niños van a estudiar cuatro años en húngaro y después de repente van a pasar al ucraniano?", se pregunta.

Geográficamente aislada del resto de Ucrania por la parte oriental de los Cárpatos, Transcarpatia cuenta con más de 70 escuelas húngaras (una cuarta parte del total), que acogen a casi un 10% de los alumnos de la región, es decir cerca de 16.000 niños.

"Las escuelas que enseñan en húngaro van a cerrar", predice Oleksandre Chpenyk, responsable del Instituto ucraniano-húngaro en la universidad de Uzhgorod, que forma a profesores para los institutos húngaros en Ucrania.

En el ministerio de Educación aseguran que esta ley reforzará por el contrario los derechos de las minorías, especialmente facilitándoles el acceso a estudios superiores.

En el examen final de los estudios se necesita obtener un buen resultado en ucraniano para poder ser admitido en cualquier universidad. Pero, en estos últimos años, Transcarpatia obtuvo los peores resultados de todas las regiones. En algunos pueblos, el 100% de los alumnos suspendió.

- Abandonados por Kiev -

"En nuestra escuela, la mayoría de los jóvenes después del final de los estudios integran la empresa familiar", apunta Kesler. "Los que desean entrar en una universidad ucraniana encuentran la manera", especialmente tomando clases de idioma privadas, explica.

Según un reciente informe de los expertos del Consejo de Europa, los esfuerzos de Kiev para promover el ucraniano son "loables", pero es necesario aclarar las disposiciones demasiado ambiguas de la ley para garantizar la protección de las minorías y la implementación de las nuevas reglas.

Para algunos críticos, las crispaciones con Kiev son fruto de años de abandono de esta región aislada tras la independencia de Ucrania, en 1991.

Budapest a menudo llenó ese vacío: Hungría proporcionó ayuda financiera y material a su diáspora en Transcarpatia, especialmente en el campo de la educación, víctima de una falta de fondos crónica.

"Hungría dio manuales de historia homologados por su ministerio de Educación" y no por Kiev, cuenta Chandor. Según él, en las escuelas húngaras de la región, hasta la mitad de los manuales escolares son húngaros.

Estas tensiones regionales llegan en un momento delicado para Ucrania, presa desde 2014 de una guerra que enfrenta al ejército nacional y a los separatistas prorrusos con el Estado.

La cuestión del estatuto del idioma ruso demostró ser un tema sensible al inicio del conflicto, con los rebeldes acusando a Kiev -que lo niega- de querer limitar el uso del ruso, hablado por una gran parte de la población.

Para muchos ucranianos, promover su idioma constituye un símbolo de defensa de su identidad, después de que Rusia se anexionara Crimea.

Especialmente porque el pasado octubre, ultranacionalistas húngaros se manifestaron ante la embajada ucraniana en Budapest con el lema "autodeterminación para Transcarpatia".

Un mes más tarde, nacionalistas ucranianos marcharon por las calles de Berezove, arrancaron la bandera húngara del ayuntamiento y acusaron a Budapest de "apoyar al separatismo".

"¡Aquí no hay ningún sentimiento separatista!", dijo no obstante de manera firme a la AFP Iosyp Rezesh, un responsable de la administración regional, quien es de origen húngaro.