El Salvador - TPS

Nayib Bukele, alcalde de San Salvador sobre la cancelación del TPS: “es una de las peores noticias que hemos recibido”

Archivo particular

El alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, habló con France 24 sobre los alcances de la cancelación del TPS para El Salvador y las opciones que ahora tienen miles de salvadoreños después de 16 años del beneficio.

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Cerca de 200.000 salvadoreños quedaron al borde de la deportación luego de que el pasado 8 de enero la administración de Donald Trump anunciara el fin de la protección migratoria especial de la que se beneficiaban miles de ciudadanos de ese país en Estados Unidos.

El Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) fue activado para El Salvador luego de los terremotos de enero y febrero del año 2001 que dejó a miles de damnificados. 16 años después, EE.UU. cree que es momento de retirar ese beneficio.

Aunque el gobierno central, representado por el presidente Salvador Sánchez Cerén, aplaudió la medida (interpretada como la prórroga por 18 meses) y le agradeció a EE.UU. la ayuda prestada hasta el momento, el alcalde de la capital de El Salvador, San Salvador, Nayib Bukele, cree que no hay nada para celebrar y mucho de qué preocuparse. Hablamos con él.

France 24: Desde que se conoció la cancelación del TPS usted levantó la voz para alertar sobre las consecuencias para su país. ¿Por qué es tan grave el fin de la protección migratoria especial para los salvadoreños?

Nayib Bukele: Gravísimo. Estamos hablando de 200.000 salvadoreños que han sido beneficiados, que han vivido en total legalidad por los últimos 16 años, que han pagado impuestos y que se les ha dicho prácticamente que tienen 18 meses para abandonar el país. Fuera de eso estamos hablando de 200.000 ciudadanos norteamericanos que han nacido y crecido en esos 16 años en Estados Unidos y no tienen otro país más.

France 24: Para aclarar, en términos de cifras de la población hay que tener en cuenta que esos beneficiarios tuvieron hijos, familia, ¿de cuántos ciudadanos estamos hablando?

N.B.: Estamos hablando casi de medio millón de personas en esas situación. 245.000 beneficiarios y prácticamente 200.000 hijos de esos beneficiarios.

France 24: En la esfera del drama humano, ¿qué podría pasar con las familias afectadas?

N.B.: Alrededor de 200.000 recibirían una deportación de facto, porque si tienen un niño de tres años y sus padres tienen que regresar a El Salvador lo más probable es que se traigan a su hijo. Entonces, aunque esos ciudadanos norteamericanos no están siendo deportados sí están recibiendo una deportación de facto o en su defecto estarían sufriendo un resquebrajamiento familiar porque estaría siendo partida su familia. Niños que se quedan con una tía, o algún otro familiar pero estarían sufriendo una separación.

France 24: ¿Cuál podría ser el impacto económico de la decisión para El Salvador?

N.B.: Solo para que esas personas potencialmente deportadas mantengan el ‘status quo’ actual, se necesitan crear 100.000 empleos anuales de los cuales ahora se crean 15.000; quiere decir que tenemos un déficit de 85.000 empleos anuales. Además, El Salvador expulsa con migración forzada a 300 salvadoreños diarios. Eso quiere decir que nuestro país no está preparado para recibir 400.000 personas que vengan a buscar empleo aquí. La población que ha sido expulsada a EE.UU. es casi el 10 % del total de salvadoreños residentes en Estados Unidos, si lo vemos en términos de las remesas que es lo que prácticamente sostiene la economía, eso se vería mermado en casi 500 millones de dólares al año donde en una economía dolarizada ese impacto es mayor. Por eso esta noticia es la más desastrosa que hemos recibido desde los terremotos de 2001.

France 24: El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos dijo que su país ya superó las consecuencias de los sismos de 2001, ¿después de 16 años por qué debería mantenerse el programa?

N.B.: Es cierto que las casas que se cayeron en 2001 ya están reconstruidas, probablemente desde el 2005 ya estaban construidas. La realidad es que la situación global de El Salvador está peor ahora que hace 16 años. Por ejemplo los índices de violencia en 2001 eran más bajos a comparación de los niveles que tenemos ahora. En 2001 teníamos una calificación crediticia mejor que en este momento, pero no solo eso, las maras no llegaban a 6.000 ahora estamos hablando de 100.000 miembros. Por eso el TPS se ha renovado tantas veces, pero es cierto, es un problema de El Salvador y no de Estados Unidos. Pero estamos hablando de miles de seres humanos que estarían siendo castigados por la medida. Por supuesto que El Salvador tiene una gran responsabilidad y los gobiernos no han estado a la altura pero creo que EE.UU. debió haber pensado en todos los factores.   

France 24: ¿Cómo califica la reacción del presidente Salvador Sánchez Cerén, que se mostró optimista por el plazo de 18 meses que dio Estados Unidos?

N.B.: Es la propaganda gubernamental más descarada que he visto en mi vida. Siempre los gobiernos quieren matizar las cosas; cuando hay un logro es normal que el funcionario trate de maximizarlo o de matizar una mala noticia o incluso de desmarcarse del anuncio negativo pero lo que trató de hacer el gobierno de tratar de presentarlo como un “logro” cuando es una de las peores noticias que hemos recibido en las últimas dos décadas creo que es una sistematización del engaño. Aquí es claro que es una cancelación del TPS, no es una derogación, eso es una mentira para engañar a la gente.

France 24: ¿Cuál es la solución o las opciones ahora que la cancelación del TPS es una realidad?

N.B.: Revertir la decisión es imposible. No hay un espacio para cabildear la prórroga del TPS. Lo que podemos hacer con los compatriotas y otros países que están en una situación similar es enviar cartas a sus congresistas, correos electrónicos, llamadas, mensajes en las redes sociales exigiéndoles que haya una reforma migratoria integral, que haya una solución a las personas que están indocumentadas y sobre todo a la que han estado en legalidad. Lo otro es que vienen elecciones en noviembre en donde esas decenas de millones de latinos si se unieran y usáramos la palanca del voto latino y la fuerza que tiene pudiera cambiar la correlación del Congreso y apoyar candidatos que prometan medidas pro inmigrantes. La última sería que en estos 18 meses buscaran un estatus migratorio diferente; hay gente cerca de conseguir su ciudadanía, su residencia, que tienen hijos que se pueden poner como argumento para tratar de cambiar la situación. Hay otros que definitivamente van a regresar y otros que se quedarán en EE.UU. como indocumentados, lamentablemente.

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