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Myanmar y Bangladesh acuerdan plazo para la repatriación de rohingyas

Refugiados rohingyas caminan dentro del campo de refugiados Kutupalong cerca de Cox's Bazar, en Bangladesh el 8 de enero de 2018.
Refugiados rohingyas caminan dentro del campo de refugiados Kutupalong cerca de Cox's Bazar, en Bangladesh el 8 de enero de 2018. Tyrone Siu / Reuters

Más de 650.000 rohingyas podrían regresar en los próximos dos años a su país, del que huyeron por la violencia. Pero, ¿están dadas las condiciones para que los integrantes de esa minoría musulmana regresen?

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Los rohingyas, que cruzaron en masa desde agosto de 2017 de Myanmar a Bangladesh escapando de la violencia constante en su país, recibieron una noticia que estarían poniendo en en forma el regreso a su país.

Después del pacto alcanzado el pasado 23 de noviembre en el que los gobiernos de Myanmar y Bangladesh firmaron un acuerdo para abrir el camino para la repatriación de las más de 650.000 personas de esa minoría musulmana, este 16 de enero se dio un paso que pone en forma la aplicación de lo firmado.

En Naipyidó, capital de Myanmar, ambas partes firmaron el plazo de dos años en el cual los rohongyas, que se encuentran refugiados en Bangladesh, puedan retornar a su país de origen, teniendo en cuenta “a las familias como una unidad”, según el Ministerio de Asuntos Exteriores bangladeshí.

El acuerdo apunta que el proceso “se completará preferiblemente en dos años desde el inicio de la repatriación”, según la comunicación del ministerio.

La persecución y el éxodo rohingya inició el 25 de agosto de 2017 tras la represión de las fuerzas de seguridad de Myanmar, alegando que los rebeldes de esa minoría estaban atacando a la policía del estado de Rakáin.

Los rohingyas han residido históricamente en el norte de Myanmar pero no son reconocidos como ciudadanos regulares por las autoridades de su país.

Según la ONG Médicos Sin Fronteras unos 6.700 rohingyas murieron entre finales de agosto y finales de septiembre de 2017, entre ellos 730 menores de edad.

Por ello, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha calificado en varias oportunidades como una “limpieza étnica” lo sufrido por la minoría musulmana y ha denunciado crímenes contra la humanidad, identificando al Ejército de Myanmar como posible victimario.

Afirmación que fue soportada por Estados Unidos tras una visita del secretario de Estado de ese país a Myanmar, Rex Tillerson donde afirmó que los hechos de violencia “constituyen una limpieza etnica” y pidió que “Los responsables de estas atrocidades deben rendir cuentas”, acusando además como responsables “a algunos en el ejército y las fuerzas de seguridad birmanas, así como grupos locales de autodefensa”.

Crisis de los Rohingyas, la negación de Myanmar

“En los próximos días, los refugiados podrán empezar a registrarse. El proceso podrá comenzar”, dijo a AFP Mohamad Sufiur Rahman, embajador de Bangladés en Myanmar, aunque descartó que se efectúen los primeros regresos a finales de enero, como se había anunciado.

Según el acuerdo, “Myanmar acogerá a los regresados en albergue temporal (...) y de manera expedita reconstruirá las casas de los retornados para moverlos allí”.

Organizaciones de derechos humanos consideran que no hay condiciones seguras para el regreso de los rohingyas a Myanmar

Pero el regreso de los rohingyás a Myanmar, es una opción que varias organizaciones de derechos humanos han rechazado al considerar que aún no se dan las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de los miembros de esta minoría en ese territorio.

A finales de diciembre de 2017, Human Rights Watch emitió un concepto en el que consideraba que el acuerdo sobre la repatriación era un “ejercicio de relaciones públicas” al alertar sobre la poca seguridad que tendrían los refugiados en Rakáin.

Aunque el acuerdo toma forma, hay varias dudas sobre el retorno: ¿querrán los refugiados regresar a Myanmar? ¿Hay garantías para que no se repitan las agresiones?

Las preguntas se dan a unos días de que el Ejército de Myanmar reconociera la existencia de una fosa común de víctimas de ejecuciones extrajudiciales y el constante llamado de la ONU afirmando que hay indicios de un “genocidio.

Con AFP y EFE

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