¿Y después? El fantasma de una estación de esquí sobrevuela Pyeongchang

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Heul-ri (South Korea) (AFP)

A solo una hora por carretera de los Juegos de Invierno en Corea del Sur, colchones manchados y viejos bidones de plástico cubren el suelo de una estación de esquí abandonada, augurando tal vez la suerte futura de las flamantes infraestructuras del olimpismo.

El lugar, bautizado Alps Ski Resort, fue uno de los primeros destinos de deportes de invierno en Corea del Sur, visitado por decenas de miles de esquiadores cada año hasta su repentino cierre en 2006.

Corea del Sur acaba de destinar 655 millones de euros a las instalaciones de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang. Pero ante la ausencia de proyectos de reconversión concretos para varias de las instalaciones, el Comité Olímpico Internacional declaró que la herencia de la competencia debe ser una "prioridad".

La situación de la antigua estación Heul-ri, minúscula localidad de unos 250 habitantes en el noreste del país, cerca de la zona desmilitarizada que divide la península, no incita al optimismo.

Al pie de las pistas, repletas de matorrales, se ven las construcciones deslucidas. Algunas telesillas pintadas de rojo cuelgan de los cables.

Los lugareños no esconden su amargura. "Está completamente en ruinas", lamenta Og Geum-sik, que en el pasado tenía un negocio en donde alquilaba esquís. "Todas las empresas murieron o casi".

La estación, situada a 1.052 metros de altitud, se ufanaba de tener el récord nacional de espesor de nieve natural. Incluso antes de la apertura de la estación en 1980 los esquiadores ya se deslizaban en Heul-ri, luego de subir lentamente las laderas.

Algunos atletas profesionales crecieron en medio de esa abundante nieve, entre ellos Jung Dong-Hyun, que disputará las competencias de esquí alpino en Pyeongchang.

- Temperaturas glaciales -

Los habitantes recuerdan los buenos tiempos, cuando las calles se llenaban todos los fines de semana de coches. Los esquiadores venidos incluso desde China o el sureste asiático se deslizaban en las ocho pistas de la estación. Un 30% de la clientela era extranjera.

Pero la competencia de otras estaciones más baratas y con instalaciones más modernas, llevó a la quiebra al dueño del Alps Ski Resort, según un responsable del condado de Goseong.

Heul-ri quedó a la vera del camino.

"El cierre me costó probablemente 700 millones de wons (unos 650.000 dólares)", dice Koo Jae-Kwan, que llegó al pueblo hace 16 años para abrir un café y un negocio de alquileres.

Más de diez años después del cierre, un reloj oxidado marca las 06H50, tres perros de guardia ladran con furia cuando llegan los pocos visitantes y en un cartel sobre una pileta vacía se puede leer: "la satisfacción del cliente comienza ahora".

Según la asociación que reagrupa a las estaciones de esquí coreanas, los destinos de deportes de invierno deben componer con el pequeño tamaño de las pistas, temperaturas a veces glaciales y la competencia intensa de Japón. La mayoría tienen dificultades, dice un responsable a la AFP.

"Hubo una caída en la cantidad de visitantes y algunas estaciones cerraron", dice.

China prohibió además el año pasado los viajes organizados a Corea del Sur por el despliegue en este país del escudo antimisiles estadounidense, asestando un duro golpe al mayor negocio de las estaciones.

"Lo que sucederá después de los juegos olímpicos nos inquieta", agregó este responsable. "Por el momento, el gobierno hace importantes esfuerzos para estimular el esquí. Pero incluso ahora, la industria de esquí no levanta cabeza realmente, y todo se frenará luego de los juegos", añade el responsable.

- Pimientos -

Los intentos para volver a abrir la estación de Heul-ri con nuevos financiamientos fracasaron.

El grupo coreano Alps Seven Resort había prometido invertir 80.000 millones de wons para renovar las pistas, construir nuevas capacidades para alojarse así como un parque temático, último proyecto en fecha para resucitar el lugar, según un documento oficial. Pero el inversor no cumplió los plazos y el proyecto terminó como los otros.

De haberse concretado el proyecto, la estación renovada hubiese abierto sus puertas el mes pasado, justo a tiempo para los juegos olímpicos.

Oh Geum-sik se gana ahora la vida cultivando pimientos, pero se quedó con sus 250 equipos de esquí, esperando poder alquilarlos algún día.