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¿Cómo se convirtieron los egipcios en los dominadores del squash mundial?

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El Cairo (AFP)

Entre cuatro paredes, los jugadores egipcios se han convertido en imprescindibles en el squash mundial; tras haber revolucionado el juego haciéndolo más ofensivo, creativo y divertido, se han vuelto en los maestros de la pequeña pelota de caucho.

Entre los diez primeros de la clasificación mundial, seis son egipcios y cinco de ellos están en el Top5 de una clasificación que actualmente lidera el francés Grégory Gaultier.

Esta disciplina llegó al país norteafricano con la ocupación británica y ya vivió un cierto éxito en los años 1930, pero no fue hasta 1990 cuando los egipcios comenzaron a coquetear con la cumbre mundial de este deporte.

Los éxitos egipcios comenzaron a multiplicarse tras el torneo internacional de Al-Ahram, disputado en la misma meseta de Guiza, junto a las pirámides, en 1996.

El joven Ahmed Barada que llegó a la final, se convirtió en el ídolo de los jóvenes que practicaban este deporte.

"Fue un gran cambio para nosotros el creer que podíamos ser campeones y que alguien lo hizo antes que nosotros", confiesa el exnúmero uno mundial Karim Darwish.

Triple campeón del mundo (2008, 2012 y 2014), Ramy Ashour es actualmente el jugador más popular del planeta, pese a que no ha participado en los últimos torneos por lesión.

A la cabeza de la mayor academia de squash del país, el club Wadi Degla, Darwish transmite a los campeones del mañana los secretos del éxito egipcio.

"Tenemos que enseñarles las buenas bases del deporte (...) pero después tenemos que dejar espacio a la creatividad", explica.

Su predecesor a la cabeza de la clasificación mundial, Amr Shabana, el primer egipcio en llegar al número uno en 2006, sabe mucho de todo ello y defiende que un entrenamiento menos restrictivo que el habitual permite a los jugadores desarrollar su propio estilo.

A la creatividad se añade la indispensable agilidad. "Es como nuestra manera de conducir: bajo presión", ironiza Shabana, haciendo referencia a la circulación anárquica en las embotelladas calles de El Cairo.

- Ganar con un juego más divertido -

Para Shabana, que ahora se dedica a asesorar a jóvenes jugadores una vez retirado a los 36 años, reactividad e imprevisibilidad son claves en este deporte.

Antes del dominio egipcio en el squash mundial, "no había suficientes jugadores para llenar los torneos (locales), por lo que las chicas jugaban con los chicos y éstos con los hombres adultos", explica Shabana, que comenzó a competir en los torneos masculinos a los 12 años.

El resultado es que los profesionales egipcios han puesto en práctica un modo de formación eficaz para sus jóvenes talentos.

Actualmente, este dominio parece que durará en el tiempo. "Es como una cadena de producción incesante (...) solo se puede constatar que la era del dominio egipcio continúa", destaca Alan Thatcher, redactor jefe del sitio Squash Mad.

Thatcher pone como ejemplo el campeonato británico júnior, donde los egipcios han dominado en todas las categorías en los últimos años.

Para este especialista, los egipcios han impuesto un nuevo estilo de juego, lejos de los tradicionales peloteos interminables destinados a fatigar al rival.

"El modelo egipcio parece producir jugadores ofensivos que pueden derrotar a los rivales y jugar un squash extraordinariamente divertido", analiza Thatcher.

"Siempre es un desafío increíble enfrentarse a un jugador egipcio", confirma Nick Matthew, el mejor jugador de Inglaterra, cuna de la disciplina.

Las egipcias han acompañado rápidamente a sus compatriotas masculinos en este ascenso a la cima y Nour El Sherbini es actualmente la número uno mundial, Raneem El Welily la número 2, Nouran Gohar es la 5 y Nour El Tayeb, la 7.

La competencia es encarnizada: "Tenemos un torneo de squash cada dos semanas" para mantener a los jugadores en forma, precisa Nouran Gohar. "La competición es feroz", añade esta jugadora de 20 años.

Pese a esta gran rivalidad durante los partidos, los jugadores egipcios dan muestras de una gran complicidad fuera de las canchas, contándose varios casos de hermanos e incluso matrimonios entre practicantes.

Es el caso de Ali Farag y de Nour El Tayeb, que dieron que hablar el pasado otoño (boreal) al conquistar el mismo día el título masculino y femenino del US Open. Una hazaña histórica.

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