Atentado en Kabul

Afganistán: los talibanes se atribuyen el atentado contra el Hotel Intercontinental en Kabul

El humo sale del Hotel Intercontinental durante el atentado ocurrido en Kabul, Afganistán, donde los atacantes tuvieron retenidos a varios rehenes durante 13 horas.
El humo sale del Hotel Intercontinental durante el atentado ocurrido en Kabul, Afganistán, donde los atacantes tuvieron retenidos a varios rehenes durante 13 horas. Mohammad Ismail / Reuters

Al menos 18 civiles, entre ellos la mayoría extranjeros, murieron durante el atentado perpetrado por los talibanes en el Hotel Intercontinental de Kabul, en Afganistán.

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Luego de 13 horas de enfrentamientos entre las Fuerzas Especiales Afganas y un grupo de insurgentes, las autoridades de ese país dieron por terminado en la mañana del domingo 21 de enero el asedio al Hotel Intercontinental en Kabul, donde hubo al menos 18 muertos, entre ellos dos venezolanos, según el portavoz del Ministerio del Interior, Nasrat Rahimi.

Rahimi dijo que entre los muertos hay nueve ucranianos, cuatro afganos, dos venezolanos, un griego, un kirguís y tres extranjeros aún no identificados. Once de ellos son empleados de la aerolínea afgana Kam Air. Una fuente de la aerolínea indicó a Efe que la compañía ha confirmado por ahora diez empleados extranjeros fallecidos.

El portavoz de Interior indicó que además hay 6 civiles afganos y 10 miembros de las fuerzas de seguridad que resultaron heridos. Explicó, además, que el número de muertos ha aumentado porque los extranjeros asesinados se escondieron en una zona oculta y sus cadáveres fueron recuperados en una revisión posterior.

Najib Danish, también portavoz del Interior, dijo que no estaba claro cuántos hombres armados estuvieron involucrados. Danish dijo que tres hombres armados fueron asesinados, mientras que los testigos dijeron que cuatro estaban involucrados y los talibanes dijeron que cinco.

Durante la noche del sábado 20 de enero, las fuerzas de seguridad rescataron a 151 huéspedes y empleados del establecimiento, entre ellos 41 extranjeros, que se encuentran ya en un lugar seguro.

Cuando amaneció el domingo, se podían ver gruesas nubes de humo negro saliendo del edificio. Varios vehículos militares blindados de los Estados Unidos con ametralladoras pesadas se podían ver en las cercanías del lujoso hotel junto con unidades de la policía afgana. El gerente del hotel, Ahmad Haris Nayab, quien escapó ileso, dijo que los atacantes lograron ingresar a través de una cocina.

Los talibanes se atribuyen el ataque

Los talibanes se atribuyeron la autoría del ataque. "Decenas de extrajeros y mercenarios del enemigo murieron en el ataque suicida en Kabul en el Hotel Intercontinental contra una reunión del enemigo", indicó un portavoz talibán.

En un comunicado, el portavoz precisó que en el momento del ataque el establecimiento estaba "lleno" de estadounidenses y ciudadanos de otros países "invasores". Los atacantes, que cifró en cinco, identificaron "cuidadosamente" a sus víctimas y mataron a los ciudadanos de los países que en repetidas veces ellos llamaron "invasores" y a los miembros del gobierno afgano, según la nota.

Un atacante suicida se inmoló en la entrada del lujoso establecimiento, muy frecuentado por extranjeros, para allanar el camino a sus tres compañeros, que ingresaron al hotel cargados de armas, explosivos y chalecos listos para ser detonados.

Abdul Rahman Naseri, un invitado que estaba en el hotel para una conferencia, estaba en el hall cuando vio a cuatro insurgentes vestidos con uniformes del ejército. "Estaban gritando en pashto (idioma): 'No dejen a ninguno de ellos con vida, bueno o malo. Dispárenles y mátenlos a todos', gritó uno de ellos", dijo Naseri a Reuters. "Corrí a mi habitación en el segundo piso. Abrí la ventana e intenté salir usando un árbol, pero la rama se rompió y caí al suelo. Me lastimé la espalda y me rompí una pierna".

En el Hotel Intercontinental, construido en los años sesenta y situado en lo alto de una colina en el oeste de la capital afgana, se encuentran presentes las fuerzas de seguridad y los equipos de investigación. Hace unas semanas, la seguridad del hotel pasó a estar en manos de una empresa privada, mientras que antes estaba a cargo de las fuerzas de seguridad afganas, afirmó Rahimi.

El hotel, frecuentado por extranjeros y afganos adinerados y que a menudo acoge fiestas privadas y eventos oficiales como ruedas de prensa, seminarios y conferencias, ya había sido objeto de un atentado similar en junio de 2011. En aquella ocasión, 21 personas fallecieron, entre ellas dos extranjeros, una de ellas un piloto español, y la acción se prolongó también hasta altas horas de la madrugada.

Este es el primer ataque de envergadura en el país desde que el Gobierno retomó hace unos días la posibilidad de unas negociaciones de paz con los talibanes. En los primeros días de enero, miembros del gobierno afgano, del Alto Consejo para la Paz de Afganistán y de facciones de los talibanes mantuvieron conversaciones informales en Turquía con el propósito de abrir un proceso formal de paz en el país asiático.

Kabul, objetivo de graves ataques insurgentes

Kabul fue objetivo en 2017 de graves ataques insurgentes. A principios de enero del año pasado, once personas murieron, entre ellas cinco policías, y 25 resultaron heridas después de que un atacante suicida detonara los explosivos que llevaba cerca de las fuerzas de seguridad que vigilaban una manifestación en la capital afgana.

Además, a finales de mayo pasado se produjo en la ciudad el peor atentado en el país desde la caída del régimen talibán con la invasión estadounidense en 2001, cuando un camión cargado de explosivos causó 150 muertos y más de 300 heridos.

Desde el final de la misión de combate de la OTAN en enero de 2015, Kabul ha ido perdiendo terreno ante los insurgentes hasta controlar apenas un 57 % del país, según el inspector especial general para la Reconstrucción de Afganistán (SIGAR) del Congreso de Estados Unidos.

Este asedio es el último de una larga serie de ataques que han subrayado la precaria situación de Kabul y la capacidad de los militantes para montar operaciones de alto perfil destinadas a socavar la confianza en el gobierno respaldado por Occidente. Además, se produjo pocos días después de que una embajada de EE. UU. advirtiera de posibles ataques contra hoteles en Kabul.

Con Reuters y EFE

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