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LA ENTREVISTA

La entrevista exclusiva para France 24 y RFI del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema.

A finales de diciembre, la Guinea Ecuatorial afirmaba haber escapado de un nuevo golpe de Estado, liderado por un grupo de mercenario extranjeros originarios del Chad, del Sudán y de República Centroafricana. Pretendían “atacar el jefe del Estado que se ubicaba en el palacio presidencial de Koete Mongomo para las fiestas de fin de año”, según las autoridades.

El presidente Teodoro Obiang Nguema, 75 años, vive en el miedo permanente de un derrocamiento desde su accesión a la cabeza del país en 1979, cuando expulsó del poder a su tío, Macias Nguema, quien fue ejecutado después.

Una decena de golpes de Estado desbaratados

Desde entonces, Teodoro Obiang Nguema afirma haber evitado al menos diez tentativas de golpes o asesinatos, entre estos cuatro entre el 1983 y 1988. El más rotundo tuvo lugar en 2004: un exoficial de las fuerzas especiales británicas SAS, Simon Mann, fue arrestado con otros 61 presuntos mercenarios en 2004, en Harare, la capital del Zimbabue, donde recuperaba armas antes de llegar a Malabo. Después de un juicio extremadamente publicitado y simulado por el poder, el acusado fue condenado a 34 años de cárcel, antes de ser indultado algunas semanas antes de las presidenciales del 2009.

Preguntado por France 24, Florent Gell, responsable de la sección África de la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) entiende esta aprensión de un golpe de Estado por una “serie de elementos”: “Él mismo ha llegado al poder por este medio. Conoce el método y tiene miedo de eso”, afirma Gell. “Por otra parte, la Guinea Ecuatorial es un país rico que aprovecha de la riqueza petrolífera, cerrado, no democrático, lo que limite los modos de accesión al poder. Luego, el hecho que Teodoro Obiang Nguema envejece suscita el temor de una transmisión hereditaria, hasta dentro de su propio partido”.   

“Evidentemente tiene miedo de lo que sucedió a su predecesor”, coincide plenamente Philippe Hugon, director de investigación al IRIS, el Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas, entrevistado por France 24. “Estamos frente a un régimen particularmente autoritario, un poder absoluto controlado por Obiang y su familia que capta la renta petrolera. En estas condiciones, en este país donde una gran riqueza linda con una pobreza extrema, es obvio que el régimen teme un golpe de Estado”.

Imposible para Malabo afirmar por el momento quien ha fomentado esta enésima tentativa de desestabilización. “No estoy en condiciones, por el momento, de citar a personas. Pido la cooperación del gobierno francés para hacer la investigación. Según los elementos que tengo por el momento, el financiamiento provenía de algunas personalidades de Francia”, afirmó en una entrevista exclusiva por France 24 y RFI, el presidente Teodoro Obiang Nguema, calificando de “terroristas” los miembros del comando, cuyo algunos de ellos ya han sido interpelados.

“Sacar los beneficios”

Por cada tentativa de golpe que fracasa, el régimen responde con la represión, procediendo a una purga en el Ejército, como en el 2002, o acusando a la oposición de ser responsable, como en el 2004. Con respeto al golpe de Estado de diciembre del 2017, Teodoro Obiang Nguema pone en duda “los militantes de partidos de oposición radical”. El partido CI, primer oponente del país, que ganó un 5% de los votos en las últimas elecciones y denuncia las detenciones en masa, rechazó estas acusaciones y delata una “farsa”.

¿Peligro verdadero o manera para legitimar la represión? Para Florent Gell, la comunicación alrededor de estas tentativas de golpe de Estado es un medio del presidente para imponerse en la escena africana y para existir en la escena internacional. “De una aventura un poco abracadabrante, Obiang busca sacar el máximo beneficio y dramatizar la situación mencionando una conspiración terrorista mundial. En este caso, logró a marcar una parada para la libre-circulación en la CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria de África Central, NDLR) y pues tomar el control sobre la frontera con el Camerún, bloqueando el acceso. Puede así afirmar: “si no les controlo, me expongo a un golpe de Estado”.


Texto por Florence Richard

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