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Israel autoriza la apertura de tumbas por un caso de niños desaparecidos

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Jerusalén (AFP)

La justicia israelí autorizó la apertura de tumbas de niños judíos fallecidos en los años 1950 y la realización de análisis genéticos para intentar arrojar luz sobre un controvertido caso, informó este miércoles el Ministerio de Justicia.

Activistas de los derechos humanos y familias de inmigrantes llegados poco después de la creación del Estado de Israel, en 1948, afirman que se secuestraron miles de bebés de manos de sus padres biológicos, principalmente de familias judías yemeníes o llegadas de otros países árabes y de los Balcanes.

Aseguran que los bebés se dieron a parejas de judíos askenazíes (los originarios de Europa del Este) en adopción, tanto en Israel como en el extranjero.

Los sefardíes (judíos originarios de los países árabes) acusaron de racismo y "discriminación" al poder, entonces controlado por los askenazíes.

Los activistas aseguran que las autoridades hacían creer a los padres que sus hijos habían muerto, pero nunca les mostraron sus restos.

Para intentar cerrar este caso, la justicia aceptó la petición de 17 familias cuyos niños fueron declarados muertos y que solicitaron practicar análisis genéticos a los restos de sus presuntos familiares.

Las familias sospechan que las autoridades les mintieron sobre la identidad de los difuntos para esconder el "tráfico de niños".

"La decisión se tomó para hacer avanzar la investigación sobre la muerte y el entierro de menores originarios de Yemen, de países árabes y de los Balcanes a cuyas familias se les comunicó su muerte en los años posteriores a la creación del Estado", afirmó el ministerio en un comunicado.

Varias investigaciones oficiales realizadas en el pasado concluyeron que la mayoría de los niños desaparecidos habían muerto, debido a las malas condiciones sanitarias en los campos en los que fueron acogidas sus familias.

Poco después de la creación de Israel, las autoridades instalaron campamentos para gestionar el flujo de nuevos judíos inmigrantes, esencialmente procedentes de los países árabes.

Pero las investigaciones oficiales no sirvieron para disipar las dudas.

La asociación Amram, que acusa a las autoridades del secuestro de miles de niños en los años 1950 expresó su escepticismo sobre la eficacia de los exámenes que se realizarán.

"Este caso es muy complejo y creemos que el Estado debe reconocer que se cometió un crimen para hacer avanzar las cosas", afirmó Naama Katihi, miembro de la asociación, según el diario Maariv.

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