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Porto Alegre, de 'capital' de la izquierda a posible verdugo de Lula

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Porto Alegre (Brasil) (AFP)

Porto Alegre fue durante años la 'capital' mundial de los movimientos antineoliberales, cuna y repetida sede del Foro Social Mundial. Paradójicamente, esta apacible ciudad del sur de Brasil podría convertirse este miércoles en epicentro de la caída del ícono de la izquierda latinoamericana Luiz Inácio Lula da Silva.

La capital 'gaúcha' centra hoy todas las miradas en Brasil al acoger, bajo un fuerte dispositivo de seguridad, el juicio que podría acabar con las aspiraciones presidenciales del exmandatario (2003-2010) y líder en intención de voto para las elecciones de octubre.

Unos 3.500 agentes están desplegados en Porto Alegre y aíslan por tierra, agua y aire el Tribunal Regional Federal Nº4 (TRF4) -cercano a un lago- con apoyo de caballos, helicópteros y navíos de la Brigada Militar.

Aunque por la mañana la tranquilidad reinaba en la ciudad, cuyo centro administrativo estaba literalmente desierto por el feriado impuesto a los trabajadores públicos, el ambiente podría caldearse una vez que se conozca el fallo, con manifestaciones convocadas por miles de seguidores de Lula y grupos menos cuantiosos de derecha.

La capital de Rio Grande do Sul -el estado donde creció el controvertido "padre de los pobres" Getúlio Vargas, primero dictador nacionalista y luego presidente electo (1930-1945 y 1951-1954)- vio nacer en 2001 el mayor evento antineoliberal del planeta, el Foro Social Mundial.

La ciudad acogió varias de sus siguientes ediciones con una participación estelar del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.

Porto Alegre está ahora dirigida por el conservador Nelson Marchezan Jr, que llegó a pedir la ayuda del Ejército para evitar "una invasión" de 'petistas' y del Movimiento de trabajadores rurales Sin Tierra (MST).

Aunque esa medida fue rechazada, la ciudad diseñó un dispositivo especial para proteger a los tres jueces de apelación que decidirán si ratifican la condena de casi diez años de cárcel para el presidente más popular de la historia moderna de Brasil, que podría apelar la decisión mediante varios recursos.

Como muestra de la polarización que genera el expresidente, un muñeco inflable gigante de Lula con el uniforme rayado de preso apareció a primera hora de la mañana en un barco cercano al tribunal, aunque fuera del perímetro de seguridad donde están prohibidas las manifestaciones.

En contraste, varias calles de ese antiguo bastión del PT, donde se toma mate como en el cercano Uruguay, están empapeladas con propaganda a favor del expresidente: "Lula, el mejor presidente", "Elecciones sin Lula son fraude" o "No dejemos que lo condenen, no dejemos que lo capturen".

Para acceder al TRF4, los 300 periodistas acreditados para cubrir el fallo -45 de ellos de medios extranjeros- tenían que pasar varios controles de seguridad.

A la espera de que los magistrados determinen si confirman la condena dictada en julio por corrupción y lavado de dinero contra Lula, se respira un clima de tensa calma en Porto Alegre, centro de Brasil por un día.

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