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Brasil: ratifican condena al expresidente Lula da Silva por corrupción

El expresidente Luis Inacio Lula da Silva reacciona después del juicio en Sao Paulo, el 24 de enero de 2018.
El expresidente Luis Inacio Lula da Silva reacciona después del juicio en Sao Paulo, el 24 de enero de 2018. Leonardo Benassatto / Reuters

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva tiene en vilo su candidatura tras la decisión de la justicia brasileña, que ratificó la condena y aumentó su pena a 12 años de prisión.

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“Lamentablemente, Lula se corrompió”. Esa fue la frase del fiscal Maurício Gotardo Gerum que retumba este 24 de enero en Brasil.

Para los tres jueces del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF4) encargados del juicio que tenía en vilo a Brasil el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva es culpable de los cargos que se le endilgan por corrupción.

Por unanimidad decidieron ratificar la condena por corrupción pasiva y lavado de dinero emitida en primera instancia en 2017 en un ‘megacaso’ por una trama de corrupción relacionado con el escándalo de la petrolera Petrobras.

El tribunal de Porto Alegre, que revisaba la condena en segunda instancia emitió duros argumentos para justificar la confirmación de la medida tomada originalmente por el juez estrella del caso ‘Lava Jato’ (Lavado de carros), Sérgio Moro. Los jueces destacaron que la culpabilidad de Lula es “extremadamente elevada”.

Aunque reconocieron que “lamentablemente se está condenado a un expresidente de la república”, no dudaron en aumentar la pena que deja aún más cerca a Lula da Silva de la cárcel. La pena de 9 años pasó a 12 años y con ella la aspiración para volver a la presidencia casi sepultada.

Alguna vez llamado por Barack Obama como ‘el hombre’, Lula da Silva fue presidente de la potencia latinoamericana entre 2003 y 2010 y en la actualidad es el favorito para las elecciones que se celebrarán en octubre. Pero con la última decisión de la justicia su camino a la cabeza del ejecutivo está lleno de espinas.

Para Leandro Paulsen, Víctor Luiz dos Santos Laus y Joao Pedro Gebran Neto, los tres jueces de la sala octava del TRF4, está comprobado que el líder del histórico Partido de los Trabajadores se benefició de un lujoso apartamento en Sao Paulo como soborno de la constructora OAS por el favorecimiento de contratos con la estatal Petrobras.

Según AFP la coima fue valuada en 2,4 millones de reales (en valores actualizados), equivalentes a unos 750.000 dólares.

La justicia brasileña fue contundente en hacer hincapié en que Lula deberá pagar la pena de forma intramural, lo que quiere decir en régimen cerrado y que la posibilidad de una aprehensión se hará efectiva una vez la defensa agote los recursos de apelación.

Para el fiscal regional Maurício Gotardo Gerum, Lula no pudo presentar ningún elemento probatorio fuerte que disipara las acusaciones en su contra. “Lamentablemente, Lula se corrompió”, dijo Gerum.

Alguna vez la revista Foreign Policy calificó a Lula como una “estrella rock de la escena internacional”, tratando de ilustrar el magnetismo que despertaba Lula al momento de llegar a la presidencia en 2003 después de haber salido de un barrio pobre, trabajar como lustrabotas y formarse en una fábrica como tornero.

Lula da Silva: “la provocación es tan grande que ahora quiero ser candidato a presidente”

El expresidente Lula da Silva reaccionó a la decisión de la justicia brasileña. “Si cometí un crimen que me lo presenten y si me lo presentan, desisto de la candidatura”, dijo al insistir en su inocencia.

“Todo lo hacen para evitar que yo pueda ser candidato, ni ganar, solo ser candidato. Pero la provocación es tan grande que ahora quiero ser candidato a presidente de la República”, dijo ante una plaza en Sao Paulo llena de simpatizantes.

Antes de la decisión, el líder de la izquierda dijo que estaba “extremadamente tranquilo y con la conciencia de que no cometí ningún crimen. La única cosa correcta que puede ocurrir es que digan que (el juez) Moro se equivocó”. Y sacó una de sus frases para enmarcar de los otroras discursos memorables de cuando era un líder sindical que enfrentó a la dictadura militar: “la única cosa de la que estoy seguro es que solo dejaré de luchar el día en que muera”.

Lula da Silva, de 72 años, queda al borde de la inhabilidad política y de la cárcel. Pero el diario ‘O Globo’, uno de los principales medios de Brasil, dijo en su editorial que aquí “no termina la carrera política del expresidente, pero es un revés de magnitud gigantesca”. Para el diario brasileño “la condena de Porto Alegre es más aguda por no ser política, pero se trata de castigo criminal por corrupción y lavado de dinero, algo nunca antes ocurrido con un expresidente de la República”.

Aunque Lula no tendrá que pisar un centro penitenciario, por ahora, la defensa tiene en este momento el trabajo de sacar todas las cartas de apelación para revertir la condena así las opciones estén cada vez más reducidas. Solo la presentación de esos recursos de apelación y su camino en los tribunales podría durar varios meses.

En Brasil mientras unos lloran la sentencia y otros la celebran, las palabras del fiscal siguen en el aire: “lamentablemente, Lula se corrompió”.

Con EFE, DPA y AFP

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