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Centenares de chefs y admiradores se despiden de Paul Bocuse

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Lyon (AFP)

"La cocina se lo debe todo a usted". Centenares de chefs y admiradores asistieron este viernes en Lyon, en el centroeste francés, al funeral de Paul Bocuse, el "papa" de la gastronomía gala fallecido a los 91 años.

"Monsieur Paul", como era conocido en Francia, fue durante décadas el embajador por excelencia de la cocina francesa en el planeta y uno de los grandes responsables de la mediatización del oficio. De España a Perú, pasando por Suecia, los chefs más reputados le rindieron homenaje tras el anuncio de su muerte, el 20 de enero.

Pese a que Bocuse había deseado una ceremonia "sencilla", en su localidad natal de Collonges-au-Mont-d'Or, donde se halla su famoso restaurante con tres estrellas Michelin desde 1965, la masiva afluencia obligó a celebrar el funeral a unos kilómetros de allí, en la catedral de Lyon.

Más de un millar de personas acompañaron a la familia del difunto, que vivía en poligamia con tres mujeres. Al tradicional negro de luto se impuso el blanco: eran las batas blancas de rigor en cocina, pertenecientes a todos los chefs presentes en reconocimiento al legado de quien ostentaba el título de "cocinero del siglo".

Entre ellos, estaban los franceses Alain Ducasse, Joël Robuchon, Anne-Sophie Pic, Guy Savoy y Arnaud Donckele, el estadounidense Thomas Keller, Daniel Boulud, llegado de Nueva York, y Hiroyuki Hiramatsu, a la cabeza de los restaurantes de Bocuse en Japón.

"Tu querido río (Saona) está desbordado de tristeza, pero nosotros no estaremos tristes", dijo el chef francés y su amigo de toda la vida, Pierre Troisgros, de 91 años.

"La fiesta era tu divisa y la fiesta de tu vida fue bella, rica, generosa como tu cocina, sin fanfarronería", aseguró Marc Haeberlin.

El también conocido como padre de la "nouvelle cuisine" -que aligeró la cocina tradicional francesa-, siempre se mostró con un carácter jovial y un gran sentido del humor.

- 'Hasta los 100' -

"En el firmamento", "espero que todos los chefs que le precedieron hayan preparado un buen lugar para usted. Adiós, Monsieur Paul, la cocina se lo debe todo", agregó el chef Haeberlin.

Los dos hijos de Bocuse, Françoise y Jerôme, leyeron dos cortos textos religiosos.

En el exterior, dos pantallas gigantes permitieron seguir la ceremonia.

Tamim Appieh, un estudiante libanés de 32 años del reputado Instituto Bocuse, que forma a estudiantes de hostelería y gastronomía en las afueras de Lyon, aseguró que su misión es "perpetuar su legado". "Era una personalidad internacional, representa la innovación", dijo.

En una entrevista póstuma, publicada por la revista Le Point coincidiendo con el funeral, Bocuse aseguró que la muerte "nunca" le asustó. "No tengo prisa. Todavía tengo tiempo. Voy a vivir hasta los 100, si el Parkinson me deja tranquilo", afirmó el chef, aquejado de esta enfermedad desde hacía varios años.

Soñaba con acabar sus días con un "pot-au-feu", un plato tradicional francés a base de caldo, carne y verduras, entre amigos, y con unas buenas botellas de vino. Y concluía que no lamentaba nada, como la famosa canción de Edith Piaf "Je ne regrette rien", que acompañó la salida del féretro.

Bocuse será inhumado en el panteón familiar en Collonges.

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