Trump en Davos

En Davos, Trump defendió “America First”, pero declaró a Estados Unidos “abierto a los negocios”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, Suiza, el 26 de enero de 2018.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos, Suiza, el 26 de enero de 2018. Carlos Barria, Reuters

El presidente estadounidense se presentó ante el Foro Económico Mundial y defendió los resultados de su política proteccionista. Pero aseguró que su país está dispuesto a entablar acuerdos comerciales, bajo condiciones justas.

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Donald Trump ensayó este 26 de enero en Davos un discurso equilibrado, en el que intentó demostrar que los logros de su política de protección de la economía de su país no significan un cierre hacia el comercio internacional y, por el contrario, representan un beneficio para el resto del mundo.

En medio de la expectativa que había generado su presentación, Trump recalcó que la prosperidad en la economía estadounidense permitió la creación de innumerables puestos de trabajo en todo el mundo, aunque aclaró que siempre mantendrá la defensa de los intereses dentro de las fronteras de su nación.

“Como presidente de los Estados Unidos, siempre pondré a los estadounidenses primero”, dijo Trump, a la vez que recalcó que lo mismo hacen o deberían hacer los líderes de los otros países.

Pero en su búsqueda de temperar su mensaje ante una audiencia defensora del multilateralismo, el mandatario estadounidense destacó que su programa “America First” (“América Primero”, en español) no significa “America Alone” (“América Sola”, en español).

“Cuando Estados Unidos crece, también lo hace el mundo. La prosperidad estadounidense ha creado innumerables empleos en todo el mundo y el impulso por la excelencia, la creatividad y la innovación en Estados Unidos ha llevado a importantes descubrimientos que ayudan a las personas en todas partes a vivir vidas más prósperas y más saludables”, destacó.

En ese sentido, el mandatario estadounidense –el primero que se presenta en la cumbre económica en 18 años- aseguró que Estados Unidos “está abierto para los negocios”, aunque advirtió que su país ya no hará “la vista gorda” a lo que describió como prácticas comerciales injustas.

En esa línea, alentó a los empresarios a llevar inversiones a su país gracias al contexto favorable como resultado de sus políticas. “Ahora es el mejor momento para llevar su dinero, sus empleos y sus negocios a Estados Unidos”, sostuvo, al destacar los recortes impositivos y las restricciones a la regulación como un impulso al clima de inversión.

“Después de años de estancamiento, Estados Unidos está experimentando nuevamente un fuerte crecimiento económico. El mundo está presenciando el resurgimiento de una América fuerte y próspera”, remarcó.

De inmediato, Trump reiteró su pedido de una aplicación más estricta de las normas comerciales, acusando a países que no identificó de desarrollar prácticas desleales, incluyendo el robo de propiedad intelectual y el suministro de ayuda estatal a la industria.

“Aplicaremos nuestras leyes comerciales y restauraremos la integridad del sistema de comercio. Solo al insistir en un comercio justo y recíproco podemos crear un sistema que funcione no solo para los Estados Unidos, sino para todas las naciones”, subrayó.

Luego insistió en su postura a favor de sellar acuerdos bilaterales por encima de los tratados multinacionales, aunque no descartó retomar esas plataformas, como el acuerdo transpacífico, si resulta beneficioso para su país.

El discurso de Trump fue seguido con atención por los 1.500 asistentes. La presentación estuvo a cargo del presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, quien consideró que el mandatario estadounidense podría estar sujeto a “interpretaciones erróneas o tendenciosas”, expresión que despertó algunos silbidos en el foro.

El ingreso del presidente estadounidense fue acompañado por algunos tibios aplausos y el discurso se dio en un marco mayoritariamente de silencio, aunque se percibieron algunos abucheos cuando Trump arremetió contra los medios al calificarlos de “desagradables, malos, crueles y falsos”.

Al margen de la cuestión económica, Trump también impulsó la cooperación internacional para combatir el terrorismo. Pero dejó sin abordar una serie de preocupaciones para la comunidad globalista, que incluyen el cambio climático, el destino de los refugiados y las soluciones diplomáticas para una serie de puntos de acceso del mundo, como Medio Oriente.

El paso de Trump por Davos también incluyó una serie de reuniones con altos ejecutivos y líderes mundiales como el presidente suizo Alain Berset y el mandatario de Ruanda, Paul Kagame. Con este último, el mandatario estadounidense aprovechó para limar asperezas por las presuntas expresiones vulgares contra los inmigrantes africanos y centroamericanos.

Kagame, que presidirá la Unión Africana durante 2018, fue el destinatario de los “afectuosos saludos” de Trump para los líderes africanos, en un intento de aliviar las tensiones.

Con Reuters y AP

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