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Trump accedería a legalizar hasta 1,8 millones de inmigrantes si se aprueba su ley migratoria

Un grupo de 'Dreamers' se manifiestan durante la reunión binacional 'Keep Our Dream Alive' en una nueva sección del muro fronterizo entre Estados Unidos y México en Sunland Park, el 10 de diciembre de 2017.
Un grupo de 'Dreamers' se manifiestan durante la reunión binacional 'Keep Our Dream Alive' en una nueva sección del muro fronterizo entre Estados Unidos y México en Sunland Park, el 10 de diciembre de 2017. José Luis González / Reuters

Según información de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos ofrecería un camino a la ciudadanía para jóvenes inmigrantes ilegales a cambio de financiamiento para el muro fronterizo con México y la restricción de programas migratorios.

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Este jueves 25 de enero, el gobierno estadounidense difundió los requisitos que solicita Trump en su propuesta de ley de inmigración enviada al Congreso, la cual será presentada en su totalidad el próximo lunes 29 de enero.

La principal concesión de Trump es ampliar las protecciones contra la deportación a 1,8 millones de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos de manera ilegal cuando eran niños, lo que representa más del doble de las 700 mil personas que se inscribieron al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

Este aumento incluiría a las personas que fueron elegibles para las protecciones pero que no se inscribieron inicialmente. Ese plazo se ajustará para alcanzar a las 1,8 millones de personas.

Bajo esta propuesta, los ‘dreamers’ podrían convertirse en ciudadanos en un período de 10 a 12 años, aunque deberán cumplir con una serie de requisitos a definir, relacionados al trabajo y la educación, y no deberán cometer delitos.

El objetivo final de este beneficio es lograr el respaldo de los demócratas, que reclaman una solución para los ciudadanos que quedan desprotegidos ante el final del DACA.

Un beneficio ligado al financiamiento del muro fronterizo y el recorte de programas migratorios

La concesión está atada a una serie de solicitudes que impulsa Trump, las cuales incluyen el financiamiento para la construcción del muro en la frontera con México y la restricción de programas migratorios.

De acuerdo con la información divulgada por la Casa Blanca, el proyecto de ley incluye el establecimiento de un fondo fiduciario de 25 mil millones de dólares para el muro en la frontera sur con México y mejoras en la seguridad en el límite norte con Canadá. Esta condición implicaría que los futuros congresos no podrían recuperar el dinero.

Además, la propuesta impulsa la contratación de guardias fronterizos, jueces de inmigración y personal encargado del cumplimiento de la ley y de revisar el sistema de contratación y de pago acorde a las calificaciones.

Ese refuerzo de la seguridad devendría en un endurecimiento del control en la frontera, con el pedido de deportar en forma exprés a los inmigrantes ilegales que cruzan la frontera sur o norte, aunque no sean mexicanos o canadienses. Esto afectaría a los migrantes centroamericanos que a menudo llegan a Estados Unidos a través de México.

Por otro lado, el proyecto también apunta a limitar el programa de patrocinio familiar para la inmigración y la lotería de visados.

En el primer caso, Trump propone que el beneficio alcance sólo a cónyuges e hijos menores de edad, poniendo fin a la posibilidad de patrocinar a padres, hijos mayores y hermanos, lo cual significaría una reducción de al menos 287.700 tarjetas verdes al año, según el Instituto de Política de Migración.

En el segundo caso, el mandatario estadounidense busca terminar con el programa de lotería de visados para solicitantes de países con tasas de inmigración bajas, que ofrece hasta 50 mil tarjetas verdes por año. La contrapropuesta es asignar esos beneficios a trabajadores altamente calificados y familias.

Críticas demócratas, confianza de Trump en los republicanos

La Casa Blanca espera que la nueva legislación migratoria sea debatida pronto en el Congreso, que extendió el financiamiento de emergencia hasta el 8 de febrero para permitir el funcionamiento del gobierno y levantar el “shutdown”. Sin embargo, el margen de negociación es limitado.

Las primeras reacciones del ala demócrata no alimentaron las esperanzas de Trump. La líder de ese partido en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, consideró que el programa del presidente estadounidense es “un acto de cobardía que intenta mantener a los ‘dreamers’ como rehenes de un odioso esquema antiinmigrante” y anticipó que ese grupo “no será vendido a cambio de una agenda racista”.

En la misma línea se expresaron representantes de la facción más progresista del Partido Demócrata, como la senadora Elizabeth Warren, y de legisladores hispanos.

Otra voz que se alzó en contra fue la de la presidenta del Caucus Hispano del Congreso, Michelle Luján Grisham. “No podemos permitir que las vidas de unos jóvenes que han hecho todo bien sean utilizadas como monedas de cambio para políticas antiinmigrantes”, sostuvo en un comunicado.

Por su parte, la recepción fue positiva entre los republicanos, de acuerdo a las primeras reacciones. El senador Tom Cotton calificó el plan de “generoso y humano, y al mismo tiempo, responsable”.

En tanto, en una entrevista transmitida este 26 de enero por la cadena CNBC, Donald Trump se mostró confiado en que su plan tendrá el respaldo de algunos legisladores republicanos que han adoptado posturas firmes sobre la inmigración, entre ellos los senadores John Cornyn, David Perdue y el mencionado Cotton y el representante Bob Goodlatte.

“Realmente han cambiado mucho, y creo que están dispuestos a cambiar más, y yo también. Vamos a ver. Si cerramos el trato correcto, creo que lo harán”, señaló Trump desde el Foro Económico Mundial en Davos.

Con Reuters y EFE

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