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Costa Rica: candidatos presidenciales cerraron sus campañas de cara a unas elecciones sin favoritos

Seis de los trece candidatos presidenciales de Costa Rica participan de un debate en San José, el 25 de enero de 2018.
Seis de los trece candidatos presidenciales de Costa Rica participan de un debate en San José, el 25 de enero de 2018. Juan Carlos Ulate / Reuters

Los trece postulantes a la presidencia culminaron sus actividades públicas, a una semana de los comicios generales. Según los sondeos, ningún aspirante supera el 15% de intención de voto, lejos del 40% mínimo necesario para ganar en primera vuelta.

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De acuerdo al calendario electoral, el 28 de enero fue el último día para que los candidatos a la presidencia de Costa Rica realizaran actos públicos, mientras que el 31 de enero finalizará el plazo para emitir propaganda en medios de comunicación y para la publicación de encuestas.

Esos sondeos muestran una paridad entre los candidatos y ninguno atraviesa la barrera de entre los 15 y 17 puntos porcentuales de intención de voto, por lo que el escenario de una segunda vuelta se hace cada vez más probable. Esa eventual segunda ronda se realizaría el 1 de abril.

De cara a la recta final, el centro de la carrera proselitista está puesto en la delicada situación económica del país centroamericano. Costa Rica finalizó 2017 con un déficit fiscal del 6,2% del Producto Interno Bruto (PIB) y una deuda del 49% del PIB. A la vez, la reforma fiscal impulsada por el gobierno socialdemócrata de Luis Guillermo Solís en el Congreso está estancada.

Durante su cierre de campaña, en el marco de un festival de música organizado por el ala joven de su partido Acción Ciudadana, el candidato oficialista Carlos Alvarado pidió resolver el problema fiscal “hablando con la verdad y no con demagogia”.

El representante de la formación de gobierno prometió, durante las jornadas de debate público organizadas por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), convocar a los sectores empresarios, de trabajadores y políticos para avanzar con la reforma fiscal en la Asamblea Legislativa costarricense.

Por su parte, uno de los principales opositores, Antonio Álvarez, del partido Liberación Nacional el espacio político que más veces ha gobernado el país-, expresó su voluntad de reactivar la economía y alertó sobre la posibilidad de que el país caiga en una crisis. Durante una recorrida por distintas comunidades de Cartago, en el este de Costa Rica, sostuvo que “es importante tener presente que este país tiene un problema serio”.

Su propuesta para paliar la situación es promover la creación de 150 mil nuevos empleos “debemos trabajar fuertemente. Costa Rica necesita trabajo y si logramos que 150.000 familias estén recibiendo un nuevo sueldo, eso significa una reactivación económica”, remarcó.

Uno de los sorpresivos contendientes en la disputa electoral es Fabricio Alvarado, un pastor evangélico y periodista de 43 años que representa al partido Restauración Nacional, una formación de corte conservador que no tiene grandes antecedentes en los actos eleccionarios.

Pese a su corta trayectoria, el religioso –que cerró su campaña con una recorrida por un parque en la localidad de Alajuelita- es uno de los más opcionados, según las encuestas difundidas en los últimos días. Desde su lugar, propone el consenso para contrarrestar el difícil presente en Costa Rica y convocar a los diferentes sectores para alcanzar una solución.

Otros de los candidatos con más posibilidades pusieron fin a su gira proselitista con diferentes acciones en San José. Rodolfo Piza, del Partido Unidad Social Cristiana, organizó un evento con partidarios en un hotel y un encuentro en San Pedro, en el este de la capital. Y el postulante del Partido Integración Nacional, el abogado Juan Diego Castro, también se movilizó por la ciudad principal del país y profundizó sus críticas a la gestión actual.

La lista de aspirantes a la presidencia de Costa Rica se completa con el abogado ambientalista Edgardo Araya, del Frente Amplio; el también jurista Otto Guevara Guth, del Movimiento Libertario; el médico pediatra Rodolfo Hernández, del partido Republicano Social Cristiano; la periodista Stephanie Campos, de Renovación Costarricense; el motivador Óscar López Arias, de Accesibilidad sin Exclusión; el letrado Mario Redondo Poveda, de Alianza Demócrata Cristiana; el jurista Sergio Mena Díaz, de Nueva Generación; y el docente Jhon Vega, del Partido de los Trabajadores.

El debate por el matrimonio igualitario se filtró en la campaña

Una opinión consultiva emitida el 9 de enero por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) introdujo el debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo en la campaña presidencial de Costa Rica.

A raíz de una consulta del gobierno de Luis Guillermo Solís, la CIDH ordenó garantizar a las parejas del mismo sexo todos los derechos existentes en la legislación, incluyendo el matrimonio, dictamen que se hizo extensivo a los 20 países que reconocen a la Corte.

Sin embargo, entre los candidatos presidenciales de Costa Rica, solo dos de los trece respaldan el matrimonio igualitario: el oficialista Carlos Alvarado y el izquierdista Edgardo Araya.

“En esta elección está en juego un enfoque de respeto, de igualdad y de derechos para todos; un país en el que quepamos todos, que deje espacio para que la diversidad se pueda manifestar. Una Costa Rica de futuro que así como ha sido defensora de los derechos humanos, siga siendo un baluarte de respeto”, expresó Alvarado en el cierre de campaña.

Entre los opositores al matrimonio igualitario, Fabricio Alvarado parece haber sido quien más rédito político obtuvo. El periodista y pastor evangélico de 43 años es considerado un activista radical religioso, que se opone a abordar temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la ideología de género, el aborto y la fecundación in vitro.

Pocos días después de la opinión consultiva de la CIDH, el político registró un salto marcado en las encuestas, pasando de un estimado de 3% a entre un 15% y 17% de intención de voto.

Alertado de esta situación, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) ordenó a la Conferencia Episcopal y a la Federación Evangélica Costarricense abstenerse de “difundir manifiestos públicos que, directa o implícitamente, representen un llamado (apoyado en razones o símbolos religiosos) a votar por ciertos partidos o abstenerse de hacerlo por otros (aunque no se identifiquen pero resulten identificables)”.

Con EFE y DPA

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