Los trabajadores de Opel en España esperan salvar la producción congelando su salario

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Madrid (AFP)

Miles de trabajadores de la fábrica de Opel en España esperaban este martes salvar la actividad de la planta con un nuevo convenio que congela sus salarios este año después de que su propietario, el grupo francés PSA, amenazara con sacar de allí la producción de los Corsa.

Los 7.000 trabajadores de la planta de Figueruelas, cerca de Zaragoza (noreste), votaban este martes un acuerdo alcanzado in extremis la noche del lunes. El resultado de la votación se conocerá el miércoles de mañana.

El acuerdo quinquenal prevé mantener la producción del Corsa, que representa la mitad de la actividad, a cambio de una congelación de salarios este año y una reducción del 5% de los extras por nocturnidad y festivos. Entre 2019 y 2022 se prevén pequeños aumentos progresivos, según un documento del sindicato Comisiones Obreras consultado por la AFP.

En juego están 2.000 empleos directos, según fuentes sindicales, en una fábrica de la que el año pasado salieron más de 382.000 vehículos, y que supone el epicentro de un rico ecosistema de empresas proveedoras de autopartes.

Según indicó a AFP una fuente de PSA, casa matriz de Opel, el acuerdo garantiza "un futuro sostenible" a la planta, que seguirá atrayendo adjudicaciones e inversiones por un monto que no pudo precisar.

La compañía se ampara en el plan estratégico adoptado por un deficitario Opel en noviembre, después de ser adquirido por PSA meses antes.

El objetivo de Opel es volver a ser rentable en 2020, para lo cual deben contribuir "todas las factorías", incidió la fuente de PSA. En el caso de Figueruelas, la empresa francesa detalla que el coste laboral allí es un 17% superior al de las otras dos fábricas que tiene en España, en Vigo (noroeste) y Madrid.

El objetivo, de paso, es que PSA se mantenga como líder en España, donde el año pasado produjo 876.672 vehículos de 12 modelos distintos, un 31% del total de la producción española. El 87% de los vehículos de PSA se destinó a la exportación.

El caso es políticamente sensible en España, segundo productor automovilístico de Europa y octavo del mundo, y donde el sector representa el 10% del PIB y el 18% de las exportaciones, según Anfac, la federación de fabricantes.