Las noches de música Motown renacen en Detroit

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Detroit (Estados Unidos) (AFP)

Cinco años después de que Detroit se declarara en bancarrota, la vida nocturna en la ciudad de la música Motown está volviendo a renacer.

Los bares y clubes nocturnos que mezclan la herencia musical afroamericana de esta localidad del Medio Oeste y una efervescente creatividad brotan como hongos.

Y hasta Aretha Franklin, la mismísima "reina del soul", quiere ser parte del movimiento que se desarrolla desde el barrio de Corktown, detrás de la estación de trenes de la ciudad, a través del Midtown y todo el camino hasta el distrito financiero.

Conceptos nuevos como los restaurantes "pop-up" (efímeros) cohabitan con locales de música en vivo que ofrecen rock, pop, dance, hip-hop, jazz, funk y folk, en un vibrante cóctel que refleja la influencia indeleble de la ciudad en la escena musical estadounidense.

"Detroit está en auge en este momento", dice Troy Ramroop, propietario de The Grasshopper Underground, un club de música electrónica que ha producido varios DJs de moda.

Asegura que, no hace mucho tiempo, los amantes de clubes en Michigan tenían que ir hasta Chicago o Nueva York para estar de fiesta toda la noche. "Pero ahora puedes conducir 20 minutos y encontrarlo", señala Ramroop.

"Hay mucho que hacer aquí en la ciudad. Siempre ha habido (esa) música en todas partes. Es buena música", afirma Shari Staples, una melómana que pasa el rato en el Northern Lights Lounge en una fría noche de enero.

En ese club se presenta Dennis Coffey, uno de los guitarristas de The Temptations, emblemático grupo de la disquera Motown en los años 60 y 70.

"La música siempre ha sido parte del ADN de Detroit", asegura Coffey a la AFP.

En sociedad con una empresa llamada Bedrock Real Estate, Franklin, originaria de la ciudad y famosa por su canción "Respect", quiere abrir un club propio, un lugar de música en vivo y comida elegante llamado Aretha's. Se dice que el proyecto aún está en pañales.

- Calles bien iluminadas -

Todo esto está muy lejos de los días grises en los que Detroit se declaró en bancarrota en 2013, aplastado por una deuda colosal cercana a los 18.000 millones de dólares.

Desde un punto de vista musical, Detroit se parece ahora más a la ciudad celebrada en la novela ícono de la generación beat "On the Road", de Jack Kerouac y que, a través del sello Motown Records, dio lugar a estrellas como Stevie Wonder, los Jackson Five, Marvin Gaye o Diana Ross y The Supremes.

Para hacer todo esto, la ciudad y el multimillonario Dan Gilbert, propietario del equipo de baloncesto Cleveland Cavaliers, han trabajado arduamente para renovar el centro de la urbe y atraer a bancos como JPMorgan y compañías como Twitter, Microsoft, Nike y Whole Foods Market para que establezcan tiendas allí.

Circulan los tranvías, surgen nuevos edificios de apartamentos y la mayoría de las calles ahora están bien iluminadas y con cámaras de vigilancia, algunas conectadas directamente a las estaciones de policía.

Como consecuencia, el éxodo de la población de la ciudad se ha ralentizado y el crimen ha disminuido. El número de homicidios en 2017 fue el más bajo en 51 años.

El ayuntamiento ha creado un programa para ayudar a las pequeñas empresas y ha formado una unidad especial cuya misión es promover la economía "nocturna".

"No se puede tener una ciudad exitosa si todos sólo van a trabajar y luego se van a casa", sostiene Aaron Foley, quien fue contratado por el ayuntamiento para promocionar la ciudad en un puesto con el curioso nombre de "jefe narrador".

- Basura -

"Creo que, más que nada, la densidad de población ayuda. Hay mucha más gente viviendo aquí en el centro de la ciudad", dice Zach Tocco, gerente comercial del Majestic Theater, una sala de conciertos para 1.100 personas que ha visto pasar a artistas como Jimmy Cliff, Fela Kuti y Patti Smith.

A pesar de la alta convocatoria de sus fiestas, Ramroop dice que él solo se las está apañando para "sobrevivir".

"Hemos reducido nuestros costos donde podíamos y ahora sobrevivimos", asegura este sudafricano.

Graeme Flegenheimer, de 26 años, quiere dejar su marca en la escena cultural local apoyando a artistas. Está trabajando en un proyecto que pretende convertir esporádicamente museos e iglesias en clubes nocturnos.

"En Estados Unidos, no tenemos los fondos culturales que tienen Francia o Dinamarca, por ejemplo", dice Flegenheimer, quien solía trabajar en publicidad en Los Ángeles y se fue para abrir un lugar llamado El Club.

El lugar está ubicado en un almacén reciclado, con grafitis y arte callejero en las paredes. Está dirigido a "todas las edades".

El director de cine de culto John Waters, conocido por películas como "Pink Flamingos" y "Hairspray", celebró allí su 71 cumpleaños el año pasado.