Birmania desmiente una investigación de prensa que describe masacre de rohinyás

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Rangún (AFP)

El gobierno birmano desmintió el sábado informaciones de la agencia Associated Press (AP) basadas en testimonios de refugiados rohinyás sobre una masacre y la existencia de cinco fosas comunes en un pueblo del estado de Rakáin.

El régimen se limitó a afirmar que en ese sector se mató y enterró en agosto a 19 "terroristas".

Basándose en declaraciones de decenas de refugiados y vídeos grabados con teléfonos móviles, la investigación de AP establece que se perpetró una matanza de musulmanes rohinyás en el pueblo de Gu Dar Pyin y que los cadáveres se encuentran en cinco fosas comunes aún por localizar.

La investigación, cuya exactitud la AFP no pudo verificar de forma independiente, describe atrocidades cometidas por militares y miembros de grupos budistas, que atacaron a aldeanos con fusiles, machetes, lanzacohetes y granadas antes de arrojar sus cuerpos a las fosas y cubrirlos con ácido.

Imágenes tomadas vía satélite muestran un pueblo completamente arrasado y rohinyás refugiados en campos de Bangladés afirmaron que unas 400 personas fueron masacradas en este ataque, según la agencia de noticias estadounidense.

Las autoridades birmanas desmintieron estas informaciones.

Un equipo de inspectores gubernamentales "investigó sistemáticamente las informaciones de AP sobre el caso del pueblo de Gu Dar Pyin, incluso interrogando a los aldeanos, y estableció que no son veraces", afirmó el sábado el Comité de Información del gobierno en su página Facebook.

El Comité explicó que el 28 de agosto estallaron enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y militantes rohinyás en esa localidad. "Se encontró a 19 terroristas muertos (...) y sus cuerpos fueron enterrados", aseguró sin precisar la ubicación de las sepulturas.

Cerca de 690.000 musulmanes rohinyás que vivían en el oeste de Birmania se refugiaron en el vecino Bangladés desde finales de agosto.

Acusan al ejército birmano y a milicias budistas de violaciones, torturas y asesinatos. El ejército niega estas acusaciones y afirma haber actuado solo contra rebeldes rohinyás. Sin embargo, impide que los medios de comunicación y los investigadores de la ONU visiten la zona del conflicto.