Elecciones Costa Rica 2018

Fabricio Alvarado y el factor religioso en las presidenciales de Costa Rica

El candidato presidencial Fabricio Alvarado (c) del Partido Restauración Nacional (PRN), asiste al debate organizado por la cadena de televisión Repretel, en San José (Costa Rica).
El candidato presidencial Fabricio Alvarado (c) del Partido Restauración Nacional (PRN), asiste al debate organizado por la cadena de televisión Repretel, en San José (Costa Rica). Jeffrey Arguedas / EFE

La respuesta de la CIDH sobre el acatamiento del matrimonio igualitario en sus países miembros ha movilizado al electorado religioso y ha forzado la intervención de Tribunal Supremo de Elecciones para mitigar el impacto de la religión en la campaña.

Anuncios

Hasta hace un par de años, el nombre de Fabricio Alvarado era desconocido para la mayoría de los observadores políticos costarricences. A nivel local, Alvarado era sobre todo conocido como un presentador de noticias del Canal 6 que se hizo un espacio en el mundo evangélico en 2003 gracias a una producción musical llamada “Tu amor es todo” de la que fue autor-compositor.

Tras varios años de prédica y alabanzas, el partido Restauración Nacional lo postuló en 2014 en la lista de aspirantes a diputados y el año pasado, dio el gran salto a las elecciones presidenciales.

Aunque en un principio distaba de ser uno de los aspirantes preferidos del público -según las encuestas que se publicaron en su momento y que indicaban una intención de voto de poco más de 2%- fue una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la que no solo lo puso en el mapa electoral, sino que lo catapultó como uno de los favoritos de la contienda.

El “shock religioso”, como lo llamaron los académicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) que estudiaron el fenómeno, se produjo en el momento en el que la CIDH confirmó que era obligación de todos sus estados miembros aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo, el pasado 9 de enero.

En un país en el que la Constitución establece al catolicismo como religión oficial, pero que prohíbe el uso electoral de motivos religiosos, la decisión de la Corte Interamericana produjo el efecto de una bomba y activó las redes pastorales evangélicas y pentecostales que se han fortalecido en todo el continente durante los últimos años. Al punto en que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) tuvo que llamar la atención de las autoridades religiosas para que suspendan su proselitismo.

Sin embargo, el tono del candidato presidencial que en 2013 aseguraba al portal de noticias locales Crhoy ser “una persona alegre y motivadora”, pacífica a la que no le gusta el conflicto ni “que la gente se sienta ofendida”, se ha endurecido en sus críticas en Twitter y las entrevistas que ofrece acerca de estado al que considera laxo y posicionado a favor del aborto. Además de que fue el primero en advertir que en caso de victoria, desconocería el mandato de la CIDH sobre su país.

Aprovechando la coyuntura que lo llevó a ser el candidato puntero, con 16.9% de intención de voto en la encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica publicada el pasado 1 de febrero, Alvarado, ha sabido subirse en la cresta de la ola con la publicación de videos en redes sociales.

Por su parte, Alvarado ha tratado de adherir el mundo católico, -del que fue parte durante muchos años a través de la Juventud Católica Renovada (JUCARE)- a su movimiento, para restar puntos al conservador Juan Diego Castro y al empresario Antonio Álvarez Desanti, quienes se presentan como sus principales competidores y alzan una bandera similar a la suya.

No es la primera vez que el matrimonio gay incide en Costa Rica

Si bien no es la primera vez que el matrimonio igualitario moviliza a la población religiosa, tanto en el viejo continente como en Latinoamérica, la amplitud del “shock religioso”, -muy superior a lo que produjo el año pasado el combate en contra de las guías sobre educación sexua promovidas por el Ministerio de Educación costarricense, a las que acusaron de servir la llamada “ideología de género”- se invitó con una fuerza inusitada en la arena electoral nacional, augurando un escenario que podría reproducirse en otros países de la región.

Por el momento, Fabricio Alvarado todavía está lejos de reunir al 40 por ciento de votantes necesarios para ser elegido presidente en la primera ronda de elecciones que tendrán lugar dentro de tres días y la indecisión de 35% de los encuestados deja abierta las puertas a otros candidatos que los tres alfiles religiosos.

Entre estos se encuentra el oficialista Carlos Alvarado, quien tendrá que superar la baja popularidad del ejecutivo saliente Luis Guillermo Solís para tener una oportunidad de enarbolar el estandarte laico en la segunda vuelta electoral, frente al tsunami que ha llevado un periodista desconocido a las puertas del Edificio de Zapote en el que residen los presidentes costarricenses.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24