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El periodismo en Colombia y sus predadores

Informe 'Estado Depredador' de la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia.
Informe 'Estado Depredador' de la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia. France 24

La Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia celebró el Día del Periodista el pasado 9 de febrero con la publicación del informe “Estado depredador”. Los periodistas siguen enfrentándose a la violencia, el oficialismo y las amenazas.

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“Durante el año 2017 los poderes ejecutivo, legislativo y judicial faltaron a su deber de garantes de la libertad de prensa y tomaron conscientemente acciones de censura”. Así empieza Estado depredador, el informe sobre el estado de la libertad de prensa en Colombia.

Son muchos los que dicen que ser periodista en Colombia no es fácil. Y lo es, sobre todo para aquellos que la política y el conflicto se vuelven los temas del día a día en su profesión.

En 2017, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), organización no gubernamental colombiana que promueve la libertad de expresión y el acceso a la información, registró 310 ataques a la libertad de prensa que afectaron a 368 periodistas. Una cifra que aumentó considerablemente con relación al año anterior.

Los defensores de la libertad de prensa

Las guerrillas, los narcotraficantes y los grupos paramilitares ya no son la única amenaza para los periodistas en Colombia. Los llamados defensores de la libertad de prensa, como los políticos, los presidentes, los alcaldes y en general los funcionarios públicos, se han convertido también en un obstáculo para ejercer la profesión.

La FLIP asegura que, “en esta fauna de predadores de la prensa hay otras especies que sobresalen”. Se trata de la Fuerza Pública colombiana, que en al menos 15 protestas sociales en 2017 trataron de parar a los periodistas que registraban los eventos con bombas aturdidoras y armas de salva.

En uno de los capítulos de Estado depredador se puede leer sobre el fracaso del presidente y experiodista, Juan Manuel Santos, en las apuestas que hizo en el sector de la libertad de expresión: “queda en evidencia que no tuvo intención de dar la lucha que estas demandaban y que sus esfuerzos fueron más enfáticos a la hora de dar lecciones sobre lo que él considera ‘buen y mal periodismo’”.

Pauta oficial, compradora del silencio

En el capítulo Pauta (in) visible, la FLIP cuenta que la pauta oficial en los medios de comunicación “es un elemento que distorsiona considerablemente la independencia editorial que puedan tener esos medios, y en ocasiones premian el silencio y castigan la crítica”.

En Colombia, el Centro de Estudios de la FLIP identificó 153.397 millones de pesos en contratos de publicidad oficial. Pero, el organismo asegura que no existen cuentas claras del monto que gastan las entidades públicas en publicidad.

Las mujeres no se quedan calladas por elección

El 2017 fue un año en el que el abuso y el acoso sexual contra las mujeres sacaron a la luz cientos de casos que habían sido silenciados durante años en los medios.

En Colombia, el caso de la periodista Claudia Morales, quien denunció a un exjefe que la violó, reforzó el estudio de la FLIP sobre la violencia contra las mujeres periodistas. La conclusión a la que llegaron es que denunciar se vuelve algo difícil para ellas.

La violencia contra los periodistas tiene muchas formas y culpables. El panorama es preocupante, pues, los encargados de ofrecer garantías para proteger al periodismo en Colombia se volvieron ahora los que lo censuran.

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