Repatrían los restos de trabajadora filipina hallada en un congelador en Kuwait

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Manila (AFP)

El cuerpo de una empleada doméstica filipina hallado en un congelador en Kuwait fue repatriado este viernes, días después de que el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, prohibiera a sus ciudadanos trabajar en ese país del Golfo.

El cuerpo de Joanna Demafelis, de 29 años, fue hallado a principios de mes después de que el matrimonio para el que trabajaba, un libanés y una siria, desaparecieran en 2016.

Su muerte se convirtió en un símbolo de los malos tratos que sufren a veces los trabajadores domésticos filipinos en el extranjero y desencadenó una contienda diplomática entre Kuwait y Manila, que anunció una "prohibición total" de emplear a más filipinos en el país petrolero y repatrió a cientos de ellos.

La hermana de la víctima, se abalanzó entre llantos sobre el ataúd cuando fue descargado en el aeropuerto de Manila este viernes, mientras su hermano Joejet Demafelis intentaba consolarla.

"Es una gran pérdida para nosotros. Su sueño al irse, según le dijo a mi madre, era ayudar a nuestros padres y nuestro hermano menor", dijo Joejet Demafelis a los periodistas. "Mis padres no pueden aceptarlo. Cada tanto rompen a llorar", añadió.

"Espero que encuentren a quienes mataron a mi hermana", añadió.

Según las autoridades, en Kuwait trabajan 252.000 filipinos, la mayoría como trabajadores domésticos. En total, unos 10 millones de filipinos trabajan en el extranjero y las remesas que envían al país insular son un importante pilar de su economía.

Los trabajadores domésticos en Kuwait no están cubiertos por la legislación laboral ordinaria, y hay numerosos relatos de filipinos que son víctimas de abuso y explotación en Oriente Medio.

El presidente Duterte cargó contra Kuwait después de la muerte de Demafelis, asegurando que los empleadores árabes violan a menudo a sus trabajadoras filipinas, las fuerzan a trabajar 21 horas por día y las alimentan a base de restos.

El ministro de Exteriores filipino, Alan Peter Cayetano, dijo este viernes que el embajador de Kuwait en Manila le había asegurado que su gobierno estaba "disgustado" por el asesinato y determinado a buscar a los responsables.

Cayetano dijo que esta muerte debería ser un "punto de partida" para que los gobiernos trabajen más para proteger a los filipinos que se encuentran en otros países, aunque reconoció que las relaciones bilaterales atravesaban un "periodo muy pedregoso".