Violencia en Brasil

Michel Temer decretó una intervención federal en Río de Janeiro

Un policía se encuentra dentro de una cabina blindada con marcas de disparos, en las afueras de Ciudad de Dios, un barrio marginal de Río de Janeiro, el 16 de febrero de 2018.
Un policía se encuentra dentro de una cabina blindada con marcas de disparos, en las afueras de Ciudad de Dios, un barrio marginal de Río de Janeiro, el 16 de febrero de 2018. Ricardo Moraes / Reuters

En medio de un fuerte aumento de violencia en Río de Janeiro, impulsado por bandas de narcotráfico, el presidente de Brasil, Michel Temer, ordenó al ejército nacional que asuma el papel de las fuerzas policiales en ese estado.

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El área metropolitana de Río de Janeiro, en Brasil, que cuenta con una población de 12 millones de habitantes ha sido el escenario de miles de homicidios y tiroteos. En el año 2017, se registraron 6.700 muertes violentas, y en las ocho semanas de lo que va corrido del año 2018, más de 150 personas han perdido la vida en esa capital turística, donde los residentes se han acostumbrado a vivir con tiroteos a diario.

Aunque el ejército ya ha hecho esfuerzos en Río durante los últimos años para mitigar la violencia, la orden del gobierno federal de tomar esta medida de emergencia marca la primera intervención de seguridad pública en ese estado, desde que se firmó la Constitución de Brasil en 1988.

La violencia con víctimas mortales, que ha aumentado 26% desde 2015, ocurre principalmente en barrios marginales en el área metropolitana de Río, donde poderosas bandas de narcotraficantes y milicias paramilitares luchan por el territorio. En las favelas de las zonas más pobres de la ciudad, hay intensos tiroteos a diario, y esa violencia ha llegado a afectar con mayor frecuencia las zonas de alto estrato social, que supuestamente son las más seguras de la ciudad.

El carnaval de 2018 estuvo empañado por la violencia 

Las celebraciones del carnaval de Río, que terminaron el 14 de febrero, estuvieron empañadas por imágenes transmitidas en la televisión nacional de delincuentes que robaron a turistas en las playas, lo que aumentó la preocupación por la situación de seguridad en la ciudad.

Sin embargo, varios ciudadanos temen que la intervención militar conduzca a más tiroteos en los que más inocentes pierdan la vida. Otros creen que los efectos no durarán. “Los conflictos y tiroteos generalmente aumentaron durante las últimas ocupaciones militares en las favelas”, dijo el biólogo Tiago Dutra, residente de la zona, en referencia a las intervenciones pasadas en las que las tropas militares fueron enviadas como apoyo auxiliar a la policía.

“Ya han hecho algo similar durante los Juegos Olímpicos, cuando mandaron al ejército para controlar la violencia del narcotráfico en las favelas. Pero ahora el problema es que están usando un recurso diferente y la seguridad pública está siendo transferida a un comando militar”, añadió Dutra.

Las ONG critican la decisión de Temer

Organizaciones humanitarias y analistas criticaron la decisión de Temer, que podría retrasar una votación del Congreso sobre la legislación de pensiones, la principal reforma del actual mandatario. La ONG Human Rights Watch (HRW) cuestionó la intervención debido a una ley que impide a la justicia civil juzgar acciones militares.

Según el vocero de HRW Brasil, César Muñoz, la decisión de Temer “va en la dirección equivocada porque parece indicar una estrategia militarizada frente a los gravísimos problemas de seguridad pública de Río".

"Es preocupante que el interventor de la seguridad vaya a ser un general activo”, añadió Muñoz, que además manifestó su preocupación “porque el entrenamiento de un militar es hacer la guerra”.

Por su parte, el presidente Temer, que debe dimitir a fines de 2018 después de las elecciones que se celebrarán en octubre, ha presionado para realizar una votación este mes que permita reformar el sistema de pensiones.

Aunque sus principales ministros dijeron que carecían de 40 votos para aprobar la medida impopular a través de la Cámara Baja del Congreso, Temer dijo que aún sería posible votar por la reforma. El jefe de Estado dijo, además, que podría eliminar el decreto sobre la seguridad de Río de Janeiro para que la votación tenga lugar.

Con Reuters y EFE

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