Los dos norcoreanos participaron en el Gigante por la "gloria" de su patria

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Pyeongchang (Corea del Sur) (AFP)

"Sólo espero hacerlo mejor que los que se han caído": Song Il Kang, dorsal 110, acaba de firmar el 84º tiempo en la primera manga del Gigante olímpico, a más de 20 segundos del futuro vencedor, el austríaco Marcel Hirscher, pero para ellos lo importante es haber esquiado "para la gloria de Corea del Norte".

En la tribuna, junto a la zona de meta, el conocido ejército de animadoras norcoreanas, todas ellas vestidas de rojo y blanco, entona una canción tradicional popular tanto en el Norte como en el Sur.

Último en salir, Song Il Kang comenzó su bajada por la pista de Yongpyong, en una prueba en la que el austríaco Hirscher logró su segunda medalla de oro en los Juegos Olímpicos.

Con cerca de 24 segundos de retraso sobre uno de los mejores esquiadores de la historia, Song Il Kang, con maillot rojo y naranja, rebasa la línea de meta con maneras de profesional. Su registro es mejor que el de su compatriota Myong Gwang Choe.

Ambos esquiadores forman parte de una delegación de 22 deportistas invitados a los Juegos Olímpicos, al término de un acuerdo fruto de la distensión entre ambos países vecinos, oficialmente en guerra.

- Rebasar la meta -

"Mi carrera fue buena", afirma. Sus palabras son traducidas por una voluntaria surcoreana. "Los ánimos procedentes de la tribuna me dieron fuerza. Esperaba sólo poder hacerlo mejor que los que se cayeron", añade.

Entre estos se cuentan algunas estrellas del circuito mundial, como el austríaco Manuel Feller o el italiano Luca de Aliprandini, que se fue al suelo en el tramo final cuando luchaba por el podio.

Curvas muy largas, técnica manifiestamente mejorable, Song Il Kang no toma riesgos para lograr su objetivo; rebasar la línea de meta, algo de lo que muchos no podrán presumir.

En este fin de semana del Nuevo año chino, las tribunas aledañas a la pista de Yongpyong están casi repletas, en un soleado día con temperaturas bastante más clementes que al inicio de los Juegos.

El club de fans del estadounidense Tommy Ford, compuesto por una decena de personas, es uno de los más bulliciosos, junto al de los seguidores del alemán Linus Strasser. Por las gradas se pueden ver banderas, eslovacas, alemanas, austríacas o incluso españolas.

Pero hay otra tela que no pasa desapercibida. Es la bandera norcoreana que ondea con fuerza cuanto los dos esquiadores toman la salida.

"Me encantaría competir para poder ganar", murmura Song Il Kang, esbozando una tímida sonrisa, mientras afirma que entrenó "9 horas al día" en un país que cuenta con "muchos entrenadores", asegura.

"Nos fijamos en el equipo de Austria", señala, con buen criterio, del equipo para el que compite la estrella Hirscher.

"Vi cómo bajaron los otros esquiadores y adapté mi estrategia simplemente para llegar abajo", precisa.

"Para mí la gloria es haber esquiado aquí para Corea del Norte", concluye.

Poco después, mientras la prensa de todo el mundo está comentando el segundo oro de Hirscher, Song Il Kang finaliza 74º y penúltimo, justo delante de su compatriota Myong Gwang Choe.

Como dijo el barón de Coubertin "lo importante es participar"...