Isadora Williams, el orgullo de representar a Brasil, el país de su madre

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Pyeongchang (Corea del Sur) (AFP)

La patinadora Isadora Williams habla muy poco portugués, la lengua de su madre, una brasileña de Belo Horizonte que se marchó a Nueva York en los años 90, donde conoció a un estadounidense y se quedó.

Su hija, de 22 años, nacida en Marietta (Georgia), afronta sus segundos Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang-2018, representando a Brasil, con la idea de pasar esta vez a la final en patinaje artístico, algo que no logró en Sochi-2014, donde terminó en la posición 30ª en el programa corto.

"Mi madre se trasladó a Nueva York para ir a una escuela de moda y conoció a mi padre. Estoy muy orgullosa de representar al país de mi madre, que nunca ha tenido una representante olímpica en patinaje en el pasado y porque considero mi herencia brasileña como una parte importante en mi identidad", explica Isadora Williams a la AFP.

Comenzó a patinar a los cinco años. Con nueve, cuando ya participaba en competiciones en Estados Unidos, manifestó su deseo de representar a Brasil.

En 2009, Isadora y su madre enviaron un video con sus actuaciones a la Confederación Brasileña de Deportes de Hielo. Y allí empezó todo.

"Mi madre me inculcó la idea de representar a Brasil y me encantó la idea. Quería ser la primera patinadora en representar a Brasil en los Juegos, por lo que desde mi niñez he trabajado hacia ese objetivo. Aquí estoy compitiendo en mis segundos Juegos representando a Brasil y es un gran honor. Tengo mi herencia brasileña muy cercana a mi corazón y estoy muy orgullosa de llevar siempre la bandera brasileña en mi manga allí donde compita", señaló Williams.

- Progresos en portugués -

Pese a todo, Isadora Williams reconoce sus dificultades para expresarse en portugués, la lengua de su madre.

"Mi madre me enseñó portugués. No es perfecto, debido al hecho de que crecí en Estados Unidos, y el inglés es técnicamente mi primera lengua, pero sigo trabajando en ello y lo practico cada vez que puedo", señala la patinadora.

Isadora espera mejorar en Corea del Sur, aquella actuación de Sochi, donde solo fue trigésima.

El miércoles empieza con el programa corto, y si pasa el corte, estará en el largo, un día después.

"Mi objetivo esta vez es clasificarme para el programa largo, ya que solo 24 de las 30 participantes pasan. Creo que podré hacerlo mejor en estos Juegos donde tengo más experiencia", anuncia.

La patinadora brasileña se siente confiada tras un duro trabajo de entrenamientos.

"Me he estado entrenando tres horas por día, cinco veces por semana en la pista de hielo y dos horas fuera dos veces por semanas. He estado entrenando mucho tanto el programa corto como el largo, por lo que me siento mucho más preparada ahora de lo que lo estaba en Sochi", señala.

Las patinadoras tienen una corta vida deportiva por lo que a sus 22 años podrían ser los últimos Juegos Olímpicos de Invierno.

"Soy estudiante de nutrición en la Montclair State University. Me gustaría ser una nutricionista cuando me retire del patinaje y me encantaría trabajar con deportistas en el futuro", concluyó.

Pero antes de ser nutricionista tiene su segunda cita olímpica, donde espera hacerlo mejor que en la primera.