Abas pide en la ONU ayuda internacional para lograr la paz en Oriente Medio

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Naciones Unidas (Estados Unidos) (AFP)

El presidente palestino Mahmud Abas pidió este martes al Consejo de Seguridad de la ONU la "creación de un mecanismo multilateral" para solucionar la cuestión palestina a través de "una conferencia internacional" a mediados de 2018.

En una larga e inusual intervención teñida de solemnidad ante la más alta instancia de la ONU, Abas pidió también a los países que no lo han hecho que reconozcan al estado palestino precisando que, de las 193 naciones miembro del organismo, 138 ya lo han reconocido.

"Para resolver el tema palestino, es esencial establecer un mecanismo internacional multilateral que sea decidido en una conferencia internacional", afirmó Abas.

"¡Ayúdenos!", dijo el presidente palestino, vivamente aplaudido al término de su intervención, tras la cual abandonó la sala sin escuchar la réplica del embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon.

Según él, dicha conferencia internacional tiene que desembocar en la integración de Palestina como estado miembro de la ONU, el reconocimiento mutuo con Israel y la creación de un nuevo mecanismo internacional para llegar a un acuerdo final.

Palestina es desde 2012 un "estado observador no miembro" de Naciones Unidas, lo que le permite integrar agencias de la organización y sumarse a la Corte Penal Internacional, pero no es integrante pleno de la organización.

- "No vamos a correr detrás" -

La alocución de Abas ante el Consejo se produce en medio de una preocupación global sobre la decisión del presidente Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel a fines de 2017.

"Queremos que Jerusalén esté abierta a las tres religiones monoteístas", señaló Abas, pidiendo que esa ciudad fuera también la capital del futuro estado palestino.

El mandatario responsabilizó del fracaso de las negociaciones de paz a Israel que, según él, "actúa por encima de la ley". "Ha transformado la ocupación pasando de una situación temporal, según el derecho internacional, a una situación de colonización y asentamiento permanente", estimó.

El embajador israelí Danny Danon rechazó en bloque el discurso del presidente palestino criticando el hecho de que éste abandonara la sala inmediatamente tras su intervención. "No formas parte de la solución, sino del problema", dijo. "Cuando nosotros tendemos la mano, Mahmud Abas nos da la espalda", añadió.

Su salida fue deplorada también por la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, quien asistió a la reunión del Consejo de Seguridad acompañada por Jared Kushner, yerno de Trump y asesor en los esfuerzos de paz israelo-palestinos.

"No vamos a correr detrás", dijo la diplomática.

- No hay plan B -

Abas se niega a mantener contactos directos con el gobierno de Trump desde que éste reconoció a Jerusalén como capital israelí, una decisión que desacreditó a Estados Unidos como mediador en el proceso de paz en Medio Oriente a ojos de los palestinos.

Dicho proceso se encuentra paralizado desde que un importante impulso de la administración de Barack Obama acabara en fracaso en abril de 2014.

Los palestinos esperan que una implicación de la comunidad internacional en el proceso de paz sirva para contrarrestar lo que ellos ven como una postura inclinada a favor de Israel, que en contrapartida acusa frecuentemente a la Unión Europea y a la ONU de actuar en contra de ellos y se niega a aceptar otro mediador que no sea Estados Unidos.

En este contexto el enviado especial de la ONU para Oriente Medio, Nickolay Mladenov, pidió el cese de las colonizaciones israelíes y aprovechó para manifestar su inquietud por la crisis de Gaza, que "se agrava".

Mladenov dijo que la comunidad internacional seguirá promoviendo "cambios sustanciales en la política israelí" sobre los asentamientos y consideró que "no son negociaciones entre iguales".

Antes de la reunión del Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU Antonio Guterres renovó sus advertencias contra la creación de una "realidad irreversible" de un estado, en lugar de la solución propuesta hasta ahora de dos estados que vivan uno junto al otro.

"No hay plan B", dijo insistiendo en esa postura, también secundada por Rusia. "Ha llegado la hora de la reconciliación y de la razón", concluyó.