Protestas en Brasil

Trabajadores brasileños mantuvieron jornada de protesta contra reforma pensional, aunque el gobierno no podrá tramitarla por ahora

Sindicalistas protestan contra la reforma de las pensiones en Sau Paulo, Brasil, el lunes 19 de febrero de 2018.
Sindicalistas protestan contra la reforma de las pensiones en Sau Paulo, Brasil, el lunes 19 de febrero de 2018. Fernando Bizerra Jr. / EFE

Trabajadores brasileños mantuvieron jornada de protesta contra reforma pensional, aunque el gobierno no podrá tramitarla por ahora

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Miles de trabajadores brasileños en diversas ciudades del país participaron del paro convocado el lunes 19 de febrero por las centrales obreras para rechazar la reforma pensional que fijaría en 65 la edad de jubilación para hombres y en 62 para mujeres, entre otras medidas ampliamente criticadas por los trabajadores.

Empleados afiliados a la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, desde conductores de bus, hasta obreros de fábricas, maestros y funcionarios de hospitales púbicos, participaron de la jornada de protesta en varias ciudades. Dos de las vías más importantes del país, la Avenida Paulista, en Sao Paulo, y la Avenida Rio Branco, en Río de Janeiro, fueron copadas por centenas de personas durante varias horas.

El dirigente sindical Joao Cayres, de la CUT de Sao Paulo, declaró a France24 que, de ser aprobada como está propuesta, la reforma pensional obligaría a los trabajadores a cotizar todos los meses al sistema pensional durante 49 años.

“Además, dicha reforma propone fijar por primera vez una edad mínima de jubilación como ocurre en Europa, que para nuestro caso sería a los 65 años, algo totalmente absurdo en un país tan grande y diverso como Brasil. Por ejemplo, en una misma ciudad brasileña, una persona de un barrio pobre tiene una esperanza de vida de 55 años mientras que otra en un barrio rico, tiene una esperanza de vida de 82 años”, explicó el dirigente.

Otro de los puntos rechazado por las agremiaciones obreras es la propuesta de que los maestros de enseñanza básica, que hoy gozan de un régimen especial y se pueden pensionar tras 25 años de servicio, tengan que pasar a cotizar durante 49 años. “No podemos imaginarnos una maestra, que ha estado a cargo de aulas de 20 niños durante años y que tenga que seguir trabajando hasta más allá de los 65 años de edad para poder disfrutar su pensión”, agregó Cayeres.

Los trabajadores rurales, que se obtienen sus ganancias dependiendo de cada cultivo, también tendrían que pasar a contribuir al sistema de seguridad mensualmente en las mismas condiciones de los trabajadores urbanos, aunque quienes viven de las cosechas no tengan un salario mensual.

Actualmente, la ley permite a las mujeres jubilarse con 30 años de cotización y a los hombres con 35 sin que exista ningún límite de edad para ello, por lo que hay casos en los que personas con apenas 50 años ya pueden percibir esa prestación.

El proyecto de ley fue suspendido por intervención militar en Río de Janeiro

En horas de la mañana el gobierno había anunciado que retiraba temporalmente del Congreso la propuesta de enmienda constitucional que plantea la reforma pensional debido a que la legislación brasileña impide que la Constitución sea reformada mientras esté vigente un estado de excepción o una intervención federal. Durante el fin de semana, el gobierno Temer había anunciado la intervención militar del estado de Río de Janeiro para contener la violencia de facciones criminales que actúan en la región.

“A pesar de ese anuncio, la CUT y otras agremiaciones decidimos seguir adelante con la movilización social planeada para el día porque nos parece extraño que se haya decretado esa intervención militar en Río de Janeiro, un estado que no es el más violento. En otros momentos hemos tenido situaciones mucho peores, como aquí en Sao Paulo en 2006, sin que se haya decretado una intervención militar de ese tipo”, dijo Cayres.

El gobierno anunció que dicha intervención militar se mantendrá hasta diciembre, pero también podría suspenderla antes, dando vía libre a que se retome el debate sobre la reforma pensional, que es lo que los trabajadores temen.

En opinión del líder de las minorías en el Congreso, el petista José Guimaraes, la decisión del gobierno fue una coartada para no votar la reforma pensional porque, según dijo al Jornal Nacional, “el gobierno no tuvo, no tiene y no tendrá los 308 votos que necesita para aprobarla”.

Según el gobierno, el déficit del sistema pensional en 2017 llegó a los 182 billones de reales. Los trabajadores, sin embargo, consideran imposible un déficit de ese tamaño teniendo en cuenta no sólo los aportes de los trabajadores y los empleadores, sino también los dineros que se generan de impuestos a las empresas a favor de la seguridad social, el cobro sobre el lucro líquido de las empresas y los impuestos a los juegos de azar.

Aunque por el momento el gobierno puso la reforma pensional en el congelador, a la vez anunció 15 medidas para “mejorar el ambiente de negocios y mantener el crecimiento de la economía”, según el anunció el ministro de Economía Henrique Meirelles.

Con EFE, O Globo

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