La justicia alemana decidirá el martes sobre las restricciones de autos diésel

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Leipzig (Alemania) (AFP)

La justicia alemana aplazó al 27 de febrero su decisión sobre eventuales restricciones a la circulación de los vehículos diésel más contaminantes en las ciudades, anunció el jueves el presidente de la Corte Federal Administrativa.

La jurisdicción administrativa suprema, que en principio debía pronunciarse este jueves, espera "debatir en profundidad" esta cuestión crucial para la protección del aire y el futuro de la industria alemana del automóvil.

El tribunal había sido interpelado por los Estados regionales de Bade-Wurtemberg y de Renania del Norte-Westfalia, obligados en primera instancia a plantearse la prohibición de los autos más contaminantes en sus capitales respectivas a raíz de un recurso presentado por la Deutsche Umwelthilfe (DUH), una asociación de protección ambiental.

La DUH pretende obligar a decenas de localidades alemanas, entre ellas Stuttgart (sur) y Dusseldorf (oeste), a tomar medidas más estrictas contra la contaminación del aire.

Ahora, la Corte Federal Administrativa, en Leipzig (oeste), debe decidir si las autoridades tienen la obligación de prohibir la circulación en ciertas zonas de los vehículos diésel más contaminantes, principales responsables de las emisiones de dióxido de nitrógeno que favorecen la aparición de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Según la Oficina Federal de Medioambiente, unas 70 ciudades alemanas presentan niveles de dióxido de nitrógeno superior al límite anual medio de 40 microgramos/m3 en 2017. Múnich, Stuttgart y Colonia son los casos más flagrantes.

La medida afectaría a unos 9,4 millones de vehículos diésel de normas Euro 5 y anteriores, comercializados hasta 2015, matriculados en Alemania.

Para la potente industria automovilística alemana, una medida de este tipo sería desastrosa. La simple perspectiva de estas medidas aceleró la caída de las ventas de coches diésel en el país que inventó esta tecnología. Su parte del mercado pasó del 48% en 2015 a cerca del 39% en 2017.

En cualquier caso, un 47% de los alemanes rechazaría la medida, mientras que un 25% estaría a favor de restricciones limitadas a los picos de contaminación y un 20%, de las prohibiciones generales en las ciudades, según un sondeo Civey para el diario Handelsblatt.

Tanto la industria del automóvil como el gobierno han hecho todo lo posible para intentar evitar la prohibición.

Berlín creó un fondo de 1.000 millones de euros para ayudar a las ciudades a desarrollar su red de transportes públicos y su flota de vehículos eléctricos y formuló una propuesta, sin proyecto concreto ni presupuesto, para que los transportes públicos sean gratuitos en varias ciudades, en respuesta a las críticas de Bruselas.

Los fabricantes alemanes (Volkswagen, Daimler, BMW) iniciaron por su parte una puesta al día de los programas informáticos de millones de vehículos diésel para reducir sus emisiones contaminantes. También lanzaron una serie de primas para la adquisición de autos más limpios.

Pero los nuevos conversores catalíticos "podrían no ser tan efectivos" e instalarlos "podría llevar mucho tiempo", declaró el director ejecutivo de Audi, Rupert Stadler, al diario Handelsblatt el miércoles.