Enviado del Vaticano sobre abusos se recupera y continúa misión en Chile

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Santiago (AFP)

El arzobispo de Malta, Charles Scicluna, enviado especial del Vaticano a Chile para escuchar testimonios sobre denuncias de encubrimiento de abusos sexuales que recaen sobre el obispo Juan Barros, fue dado de alta tras ser operado y cumplirá "reposo relativo" hasta que el miércoles culmine su misión.

Scicluna se informará de los testimonios tomados por Jordi Bertomeu, quien oficiaba como notario del arzobispo, y "podría tener una nueva reunión durante los días venideros, pero no sería con el ritmo de una jornada planificada como la que se ha venido desarrollando hasta ahora", informó el portavoz del arzobispado Chile, Jaime Coiro.

"La acogida chilena maravillosa, calurosa, profesional que no olvido nunca. Muchas gracias por las oraciones", dijo Scicluna, en un breve saludo dado a periodistas a su regreso a la Nunciatura.

El arzobispo ingresó en la noche del martes a un recinto médico, tras escuchar los primeros testimonios de víctimas de los abusos del sacerdote Fernando Karadima, que según denuncias Barros habría encubierto. El miércoles se le extirpó la vesícula.

El viaje del religioso fue ordenado por el papa Francisco para escuchar a las víctimas de Karadima, condenado en 2011 por el Vaticano a "retirarse a una vida de oración y penitencia", y laicos que se oponen a que Barros sea el obispo de la ciudad de Osorno (sur).

El caso provocó una grieta en la comunidad de esa ciudad del sur de Chile y se transformó en la piedra en el zapato de la visita de Francisco a Chile y Perú en enero.

El apoyo del papa argentino a Barros fue duramente criticado por varios sectores de la sociedad chilena y opacó el pasaje del pontífice por la región.

Durante la estadía de Scicluna, víctimas de abusos en un colegio de la congregación Marista de Santiago entregaron una carta pidiendo ser recibidos por el enviado del Vaticano, pero aún no hay certezas de que se materialice la reunión.

Las conclusiones sobre las audiencias del caso Barros serán entregadas directamente a Francisco, quien luego definirá si abre o no una investigación canónica en contra del obispo.