La campaña electoral italiana descuida el turismo y la cultura

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Matera (Italia) (AFP)

La campaña electoral para las legislativas del 4 de marzo, las más reñidas de la historia reciente de Italia, descuida la cultura y el turismo, considerados el mayor tesoro del país.

En un país bendecido por el clima y que tiene el patrimonio cultural más importante del mundo, con colecciones y ciudades de arte únicas, el tema por ahora no resulta prioritario.

El florentino Matteo Renzi, que introdujo cuando estaba en el poder el "pasaporte de la cultura", que concedía 500 euros a los italianos que habían cumplido 18 años, aspiraba así a sensibilizar a las nuevas generaciones.

El líder del centroizquierda, que defiende aún esa medida, propone eliminar las inversiones culturales del "pacto de estabilidad" europeo para garantizar mayores fondos para los recursos naturales y artísticos.

Su rival de extrema derecha, Matteo Salvini, prometió por su parte crear el ministerio del Turismo, porque es como "si Arabia Saudita no tuviera un ministerio del Petróleo", dijo.

Los sectores del turismo y la cultura son verdaderos motores para la economía de Italia y generan alrededor de 250.000 millones de euro.

"Trabajamos a toda velocidad", cuenta Teo Arvellino, de 55 años, empresario convertido en hotelero, tras transformar su hermosa finca, la Masseria Cervarolo, en el corazón de Pullas, en el sureste de la península, en una granja de verano para turistas.

Arvellino no es el único que ha optado por el turismo. En los últimos años numerosos propietarios de fincas antiguas de esa región del sur, entre viñedos, olivos centenarios y las aguas turquesas del Mediterráneo, han transformado el tacón de la bota italiana es un destino imprescindible para el visitante de alto nivel.

"Los italianos que vienen del norte nos toman como modelo", dice con tono orgulloso.

"Además producimos vinos de calidad", explica Arvellino. -

- 'Turismo de bajo coste' -

El gran temor de los italianos es que su país se convierta en un parque de atracciones barato, con una marea de turistas de pocos recursos que apenas gastan en comida, bebida y museos, tal como ocurre en Roma, Florencia y Venecia.

Esas "ciudades de arte" son visitadas por millones de personas. Sólo Venecia recibió 25 millones de visitantes el año pasado.

Muchos de estos turistas se limitan a comer una "pizza congelada" y terminan por devastar una arquitectura delicada e irrepetible, lamenta Alberto Castelvecchi, profesor de la Universidad LUISS de Roma.

Para el semanario Siete, Venecia es la ciudad más bella del mundo transformada en un parque de diversiones abierto día y noche.

"Los italianos tienen otras ciudades maravillosas, pero no tienen la capacidad para promoverlas", reconoce Castelvecchi.

Para Raffaello de Ruggieri, alcalde de Matera, la ciudad designada capital de la Cultura de Europa para el 2019, es necesario acabar con el turismo "de bajo coste".

"Si se autoriza la apertura de cientos de pizzerías se pierde la naturaleza de la propia historia", asegura a la AFP el alcalde, a cargo de un casco histórico excepcional, conocido por muchos por la película de Mel Gibson "La Pasión de Cristo", excavado en la roca y clasificado como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

El burgomaestre se ha empeñado en recurrir a todos los artículos de la ley del 2016 para impedir que se multipliquen las tiendas y locales en su ciudad.

"Matera debe ser un modelo de turismo para toda la zona del sur de Italia", sostiene, mientras prepara un proyecto para el desarrollo de nuevas tecnologías, una quimera por ahora.

La ciudad no está conectada con la red ferroviaria nacional y su región, la Basilicata, no tiene aeropuerto.