Años de impotencia y fracasos de la ONU en Siria

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Naciones Unidas (Estados Unidos) (AFP)

Desde el inicio del conflicto en Siria en 2011, Naciones Unidas expresó su ultraje e indignación pero ha sido impotente para detener las matanzas.

El sábado, el Consejo de Seguridad de la ONU, con el apoyo de Rusia, aprobó de manera unánime una resolución que reclama un cese al fuego de 30 días para permitir la entrega de ayuda humanitaria y evacuaciones médicas.

A continuación los intentos por frenar el conflicto:

- Numerosos vetos -

En abril de 2011, seis semanas después del comienzo de un movimiento de protesta en Siria, Rusia y China, con poder de veto en el Consejo, frenaron una declaración propuesta por países occidentales condenando la represión por parte del régimen sirio.

El 4 de octubre, Rusia y China vetaron un proyecto de resolución occidental que amenazaba con "medidas específicas".

En total, Moscú usó su poder de veto 11 veces para bloquear resoluciones a fin de proteger a su aliado sirio.

- Dos mediadores abandonaron -

En agosto de 2012, Kofi Annan renunció como mediador de la ONU y la Liga Árabe luego de cinco meses de esfuerzos infructuosos, alegando falta de apoyo a su misión por parte de las grandes potencias.

Annan había propuesto un plan de seis puntos para un cese del fuego y una transición política, pero nunca fue instrumentado.

El excanciller argelino Lakhdar Brahimi tomó la posta. A comienzos de 2014 organizó en Ginebra las primeras negociaciones directas entre el gobierno y la oposición, bajo los auspicios de Estados Unidos y Rusia. Pero las conversaciones no lograron nada concreto. Brahimi abandonó sus esfuerzos tras dos años.

- Nueve vueltas en la ONU -

A inicios de 2016, se realizaron tres rondas de negociaciones indirectas entre el régimen de Bashar al Asad y los grupos de oposición en Ginebra bajo la supervisión de un tercer enviado de la ONU, Staffan de Mistura. Las conversaciones se estancaron sobre las modalidades de la transición política y ante las violaciones de la tregua.

El 14 de diciembre de 2017, al término de un nuevo ciclo de negociaciones, De Mistura acusó a Damasco de causar el colapso de las conversaciones por negarse a dialogar con la oposición, lo que calificó de "gran oportunidad perdida".

El 26 de enero de 2018, un noveno ciclo de conversaciones de paz auspiciadas por Naciones Unidas en Viena termina nuevamente en fracaso.

- "Demasiado poco, muy tarde" -

En octubre de 2016, De Mistura advirtió que el bastión rebelde de Alepo sería completamente arrasado en Navidad si la ONU no detenía la carnicería.

"Alepo es actualmente sinónimo de infierno", dijo el secretario general Ban Ki-moon en su última conferencia de prensa el 16 de diciembre de 2016.

Pero Naciones Unidas observó impotente mientras el ejército sirio asediaba las áreas rebeldes de Alepo, apoyado por Rusia e Irán. Un puñado de observadores llegó a monitorear la evacuación de civiles a fines de diciembre. "Demasiado poco, muy tarde", dijo un diplomático.

- Guta Oriental -

El 9 de febrero de 2018, Suecia y Kuwait propusieron un nuevo proyecto de resolución llamando a un cese del fuego por 30 días y al levantamiento de los asedios impuestos por las partes, principalmente el régimen, en varios lugares de Siria.

Pero las negociaciones en la ONU se prolongaron, mientras una intensa ofensiva aérea caía en Guta Oriental, en los suburbios de Damasco, donde unas 400.000 personas han vivido sitiadas desde 2013. Allí se han registrado más de 500 muertes en la última semana -incluidos 127 niños.

Para ganar la aprobación de Rusia, la redacción inicial que especificaba que la tregua debía empezar 72 horas tras la adopción de la resolución fue eliminada y reemplazada por el término "cuanto antes".

En otra concesión a Rusia, la resolución aprobada este sábado dice que el cese al fuego no se aplicará a las operaciones contra Estado Islámico o Al Qaida, y tampoco a "individuos, grupos y entidades" asociadas con esos grupos.

Eso permitirá al gobierno sirio continuar su ofensiva contra yihadistas vinculados con Al Qaida en Idlib, la última provincia siria fuera del control de Damasco.