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Une ley aporta esperanza a las mujeres tunecinas víctimas de violencia

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Túnez (AFP)

Sameh aguardó durante meses para solicitar el divorcio, a la espera de una nueva ley en Túnez sobre las agresiones contra las mujeres que amplía la definición de violencia y que podría, al fin, hacer justicia.

Durante 15 años, esta profesora de 45 años tuvo que entregarle la totalidad de su sueldo a su marido. No fue hasta hace poco, cuando entendió que "él [la] manipulaba", que se rebeló.

Pero, desde entonces, "quiere volverme loca", cuenta a la AFP Sameh, madre de dos adolescentes, durante una entrevista en el centro de escucha para las víctimas de violencia de la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas (ATFD).

"Psicológicamente agotada" y tomando antidepresivos, Sameh afirma que su esposo le susurra insultos al oído para hacerla enfadar delante de sus hijas, sin que éstas escuchen la provocación. Consciente de las tensiones, su hija mayor ha empezado a hacerse cortes.

Sameh intentó pedir el divorcio hace dos años. Pero su marido se negó a una separación por consenso mutuo, y ella teme verse en la calle sin dinero y perder a sus hijos, sin ser reconocida como víctima.

"La violencia psicológica es muy difícil de probar e incluso era posible que no fuera reconocida. Así que, cuando escuché hablar de esta ley, me dije 'esto es lo que me hará justicia'", dijo Sameh, que se prepara para lanzar el procedimiento de divorcio argumentando violencia moral y económica, ahora que el texto ha entrado en vigor.

- 'Avance real'-

La nueva ley, aprobada en julio y en vigor desde el 1 de febrero, amplía considerablemente la definición de la violencia contra las mujeres. Reconoce, además del maltrato físico, la violencia moral, sexual y la que conlleva explotación económica.

Es un "avance real [...] que puede cambiar vidas", se congratuló Ahlem Belhadj, de la ATFD, refiriéndose a la "culminación de 25 años de lucha de las feministas tunecinas".

Túnez ya estaba considerada como pionera en África del Norte y Oriente Medio en materia de derechos para las mujeres, desde que en 1956 se aprobara el Código del Estatuto Personal, que abolió la poligamia y el repudio.

Sin embargo, al menos una tunecina de cada dos ha sido víctima de la violencia, según cifras oficiales, lo que "solo es la parte visible del iceberg", según Belhadj.

El nuevo texto penaliza el acoso sexual, el uso de niñas como empleadas domésticas y prevé multas a los empleadores que paguen menos a las mujeres que a los hombres por realizar el mismo trabajo.

Aún así, "el hiato entre la legislación y la realidad sigue existiendo" en Túnez, advierte Belhadj.

Todavía queda un largo camino por recorrer, a falta de un presupuesto específico para la puesta en marcha de las disposiciones de la ley, según Belhadj.

- Cambiar la mentalidad -

El ministerio del Interior anunció la puesta en marcha de dos unidades "especializadas en investigaciones vinculadas con los delitos de violencia [...] contra las mujeres".

El texto también estipula la creación de albergues para mujeres víctimas de la violencia, pero "no prevé ningún mecanismo para su financiación", lamentó la oenegé Human Rights Watch (HRW). Se han abierto dos refugios, pero eso es "claramente insuficiente", según Belhadj.

Uno de los retos más importantes es dar a conocer la ley, especialmente en zonas rurales, y convencer a los escépticos de la importancia del texto.

"El problema es nuestra mentalidad", asegura Radhia Jerbi, presidenta de la Unión Nacional de la Mujer Tunecina (UNFT, por sus siglas en francés).

Al ver a mujeres ocupando puestos de responsabilidad, algunos creen que la batalla por los derechos de las mujeres ya está ganada, avisó Jerbi en la radio Express FM. Y, sin embargo, muchas de ellas siguen estando explotadas en el día a día, como las trabajadoras agrícolas, mucho peor pagadas que los hombres, recordó.

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