El ejército brasileño descarta ocupación permanente de las favelas de Rio

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Río de Janeiro (AFP)

El ejército brasileño, a cargo de la seguridad del estado de Rio de Janeiro desde mediados de mes, descarta ocupaciones permanentes de las favelas desde donde operan las bandas de narcotraficantes, indicó el martes el general al frente de la misión.

"No estamos planeando acciones permanentes en las comunidades", dijo el general Walter Souza Braga Netto en una conferencia de prensa, en la cual se abstuvo de dar detalles concretos sobre las medidas que podrían tomarse para contener la ola de violencia en Rio.

En las favelas viven más de 1,5 millones de personas, cerca de un cuarto de la ciudad, y algunas ya han estado ocupadas por el ejército, como las del complejo de Maré, unas de las más violentas, ocupadas entre abril de 2014 y mayo de 2015.

Varias ONG, como Amnistía Internacional", denunciaron "graves violaciones de los derechos humanos" durante esas operaciones.

El pasado mes de julio, el gobierno brasileño envió 8.500 militares a Rio para dar apoyo logístico y bloquear los accesos a las favelas, donde la policía realizaba allanamientos en busca de traficantes, armas o drogas.

Pero ese apoyo no frenó la ola de criminalidad, y el presidente Michel Temer decretó el 16 de febrero la intervención del área de seguridad de Rio, bajo el mando de las Fuerzas Armadas.

"Nuestra misión es recuperar la capacidad operativa de los organismos de seguridad pública y reducir los índices de criminalidad del estado de Rio de Janeiro", afirmó el martes el general Braga Netto.

Pero el militar, que ya estuvo a cargo del dispositivo de seguridad de los Juegos Olímpicos de Rio-2016, se abstuvo de indicar los procedimientos evaluados para alcanzar esos objetivos, alegando que la primera medida concreta será "formar el gabinete" que lo respalde en su gestión.

Temer creó el lunes un Ministerio de Seguridad Pública para coordinar la lucha contra el crimen organizado a escala nacional, en un país donde los principales cuerpos policiales están bajo la autoridad de cada estado.

"Cuando se centraliza el mando, la tendencia es que se agilicen las labores de inteligencia", explicó Braga Netto, al referirse a las posibles ventajas de una fuerza -en el caso de Rio, los militares- que unifiquen las operaciones.

"Rio es un laboratorio para Brasil, pero no me corresponde a mí decir si esa experiencia se difundirá" a otros estados, dijo el interventor militar.