El enclave rebelde de Guta Oriental en Siria sigue esperando ayuda

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Douma (Siria) (AFP)

Asediados y sometidos a un bombardeo casi incesante, los habitantes del enclave rebelde de Guta Oriental, en Siria, esperan la llegada de ayuda mientras los países occidentales acentuaban este viernes la presión para que el régimen de Damasco alivie la grave crisis humanitaria.

Los cerca de 400.000 habitantes de este enclave ubicado a las puertas de Damasco sufren a diario penurias de alimentos y medicamentos, debido al asfixiante asedio que impone desde 2013 el régimen de Bashar Al Asad.

Para evitar una nueva campaña aérea del régimen, lanzada el 18 de febrero y que ha matado a más de 600 civiles, los habitantes de Guta viven refugiados en los sótanos. Un "infierno", según describió el secretario general de la ONU.

Francia, Alemania y Estados Unidos denunciaron este viernes los bombardeos e incluso los ataques químicos atribuidos al régimen en este país en guerra desde 2011.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y la canciller alemana, Angela Merkel, consideraron en una llamada telefónica que el régimen sirio debe "rendir cuentas" por los ataques perpetrados contra Guta Oriental.

Francia y Estados Unidos no tolerarán la impunidad" en caso de uso comprobado de armas químicas en Siria, advirtió la presidencia francesa en un comunicado divulgado tras una conversación telefónica este viernes entre los presidentes Emmanuel Macron y Donald Trump.

Rusia, aliado indefectible de Asad, anunció por su lado una tregua humanitaria diario de cinco horas, que entró en vigor el martes. Pero los bombardeos, aunque se han reducido en intensidad, han proseguido.

Esta tregua debería permitir evacuar heridos y civiles, pero sólo una pareja de paquistaníes ancianos pudo salir.

Frente a Guta Oriental, más de 40 camiones cargados con ayudas están dispuestos a entrar en el feudo rebelde. Pero, según la ONU, el plazo de cinco horas no es "suficiente" para su entrega y distribución

- Obuses contra Damasco -

El régimen sirio, apoyado militarmente por Rusia, intenta recuperar desde 2015 el enclave rebelde, área de lanzamiento de obuses contra Damasco.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), 613 civiles, entre ellos 150 niños, han muerto por los bombardeos del régimen, que además han provocado grandes daños materiales.

En casi siete años, la guerra en Siria, desencadenada por la dura represión del régimen de Bashar al Asad de unas manifestaciones prodemocracia, ha dejado más de 340.000 muertos y millones de desplazados.

A la espera de recibir ayuda, los habitantes de Guta Oriental acaban con sus últimos restos de comida, o sobreviven gracias a organizaciones caritativas locales, que distribuyen pequeñas raciones de arroz o de pan, según un corresponsal de la AFP.

En los mercados, los productos de primera necesidad --arroz, pasta-- apenas se encuentran, o se venden a precio de oro. Por ejemplo, el precio del pan se ha multiplicado por 25 en febrero, según la ONU.

- Tregua no respetada -

Pese al anuncio de un corredor humanitario para dejar el enclave, varios habitantes interrogados por la AFP estos últimos días aseguraron que no deseaban salir por no tener "confianza" en el régimen sirio.

La tregua anunciada por Rusia tras una votación en el Consejo de seguridad de la ONU exhortanto a un alto el fuego global de 30 días, ha quedado en letra muerta.

Este viernes nuevos bombardeos volvieron a producirse en el bastión rebelde, según el Observatorio sirio de derechos humanos (OSDH). Y los combates en tierra en la periferia sur del enclave permitieron al régimen reconquistar dos localidades.

El régimen controla ya dos tercios de la gran región de Guta. El otro tercio sigue en manos de los rebeldes.