El rompecabezas del nuevo sistema electoral italiano

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Roma (AFP)

Los italianos estrenan el domingo una nueva ley electoral, muy complicada, que combina el sistema de elección proporcional con el mayoritario y no garantiza una mayoría estable en las dos cámaras del parlamento.

Unos 50 millones de italianos han sido convocados para elegir a 630 diputados y 315 senadores.

En la Cámara de Diputados y el Senado, cerca de un tercio de los escaños (232 diputados y 116 senadores) serán asignados en circunscripciones uninominales, siendo electo el candidato más votado.

Los escaños restantes (398 diputados y 119 senadores) se reparten en forma proporcional entre las listas presentadas por los partidos o las coaliciones en circunscripciones regionales.

El sistema debería favorecer a los partidos arraigados en el territorio, pero es posible que ninguna de las tres fuerzas políticas en pugna (la coalición de derecha, la coalición de centro-izquierda y la formación antisistema M5E) obtenga la mayoría necesaria para constituir un gobierno.

Según el profesor Roberto D'Alimonte de la Universidad Luiss, considerado uno de los mayores expertos en la materia, el umbral mínimo para un partido o una coalición es del 40% de los votos con el sistema proporcional y del 70% con el uninominal.

El voto de los italianos en el exterior pesa el 2%, según algunos observadores.

En el Senado, para obtener 158 plazas de las 315, hay que ganar con el 50% de los votos en los dos tipos de colegios, según el experto.

Por constitución, ambas cámaras del parlamento tienen el mismo poder, votan la confianza en el gobierno y adoptan leyes.

Para acceder al parlamento, un partido debe obtener al menos el 3% de los votos, mientras que una coalición debe obtener al menos el 10% de los votos.

Aquellos partidos que no alcanzan a tener el 1% de los votos quedan descartados, aún si hacen parte de una coalición.

Estos umbrales se aplican también al Senado, aunque en la Cámara de Diputados una lista que obtiene el 20% de los votos en una de las 20 regiones en las que está dividida el país puede acceder al parlamento independientemente de los resultados a nivel nacional.

Para votar para el Senado hay que tener 25 años y el candidato al menos 40.

Un candidato puede presentarse una sola vez con el sistema uninominal, pero puede participar también en las listas de las circunscripciones del sistema proporcional.

Se trata de una disposición destinada a garantizar la elección de los mayores líderes de los partidos.

Se trata de la cuarta ley electoral en veinte años, sin incluir los intentos fallidos, en un país que desea más estabilidad, pero teme como pocos la idea de un hombre fuerte.