Sobchak, la candidata opositora rusa con metas a largo plazo

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Moscú (AFP)

La candidata liberal Ksenia Sobchak, símbolo de la juventud dorada rusa y aborrecida por muchos votantes, parte como perdedora en las presidenciales del 18 de marzo, pero espera sentar las bases de su futuro político.

Con el anuncio de su candidatura a finales de octubre, Ksenia Sobchak, de 36 años, fue una de las pocas sorpresas de unas elecciones que el presidente Vladimir Putin parece haber ganado de antemano.

Pese a las acusaciones de instrumentalización por parte del Kremlin, esta expresentadora de un programa de telerrealidad convertida en los últimos años en una periodista pugnaz fue muy crítica con Putin en los medios de comunicación.

"Estas elecciones son para mí la ocasión de reunir a todos los descontentos para hacer bajar de forma matemática el resultado de Putin", resumió en rueda de prensa en febrero. Su objetivo: demostrar mediante su candidatura que "somos muchos y que estamos en contra, en contra de Putin, en contra de su política, en contra de su mandato".

En la oposición, algunos, como el principal opositor al Kremlin, Alexéi Navalni, declarado inhabilitado, estiman que el Kremlin intenta dar una impresión de pluralismo en un entorno político impermeable.

Unas acusaciones que se alimentan del hecho de que es hija de Anatoli Sobchak, exalcalde liberal de San Petersburgo en los años postsoviéticos y considerado el mentor político de Putin.

"Haga lo que haga alguien en el país, se le acusa inmediatamente" de estar vinculado al Kremlin, responde la candidata, que no oculta que informó por adelantado al presidente de su candidatura.

"Creo que simplemente decidió: muy bien, que lo haga, no nos va a plantear problemas", declaró la candidata al periódico RBK. "Estoy acostumbrada a que me subestimen".

- 'Un hombre experimentado' -

Durante la campaña, la treintañera, conocida por haber presentado durante ocho años el programa de telerrealidad Dom-2, viajó por todo el país para deshacerse de la imagen de glamur que arrastra.

Se zambulló a 40 grados bajo cero en Omsk (Siberia) con motivo de la Epifanía ortodoxa, recorrió en silla de ruedas calles con aceras destartaladas y se manifestó sola en Chechenia en apoyo a los defensores de los derechos humanos.

Nada que hacer. Según el instituto VTsIOM, Ksenia Sobchak sigue siendo la más detestada de la campaña electoral, con más del 88% de los rusos que asegura que "nunca" votarán por ella.

"Esto lo único que quiere decir es que soy la candidata más conocida", afirmó a los periodistas con una sonrisa.

En opinión de Valeri Fiodorov, a la cabeza de VTsIOM, "los rusos se resisten a votar por alguien que nunca estuvo en política". Ser mujer tampoco ayuda, añade el analista. Para los rusos, "el político ideal es un hombre experimentado".

Las opiniones prooccidentales de la candidata, "contrarias a lo que piensa la mayoría absoluta de los rusos", son otro obstáculo, recalca Fiodorov.

Sobchak aboga por un acercamiento a los occidentales y viajó a Washington durante la campaña. También calificó de "ilegal" la anexión de la península ucraniana de Crimea por Moscú en marzo de 2014, apoyada masivamente por los rusos.

- 'Fuerza política' -

Ksenia Sobchak espera quedar en cuarto o quinto puesto, con un 3% de los votos, pero por el momento los sondeos de VTsIOM le otorgan 1,6%.

"El apoyo recibido durante estas elecciones me permitirá formar un movimiento y dentro de seis años una fuerza política con la que iré a las próximas elecciones", declaró.

Si alcanzara el 3% "puede plantearse crear un partido político", confirma Fiodorov. Según este último, puede albergar más esperanza que los otros dos candidatos liberales: el representante de los empresarios ante el Kremlin Boris Titov y Grigori Iavlinski, del partido opositor Iabloko.

A Sobchak se la acusa de dividir a una oposición ya de por sí en pedazos y con su principal exponente, Navalni, con problemas judiciales, pero ella promete crear "un movimiento opositor de envergadura".

Y justifica su candidatura: "Si no me hubiera presentado a estas elecciones (...), todo habría sido como siempre pero sin oposición".