Renzi, el político que los italianos terminaron por detestar 

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Roma (AFP)

Con su carácter impetuoso, el ex primer ministro y actual secretario del Partido Democrático (PD, izquierda), Matteo Renzi, tiene en contra a buena parte la opinión pública, cuando hace apenas unos años era una estrella de la política italiana.

"En poco tiempo se ha convertido en el líder político menos amado por los italianos", escribió en enero pasado la revista L'Espresso, entre los medios más cercanos a su partido.

Renzi, que con sólo 39 años llegó a ocupar el cargo de jefe de gobierno en 2014, el más joven de la historia de Italia, se jugó en pocos años su imagen de político fresco y comunicador con deseos de cambiar el país.

Al primer ministro que pretendía reformar la Constitución de 1948 y cambiar el Parlamento que lo eligió, paradójicamente no le han perdonado que incumpliera sus promesas, entre ellas la de retirarse de la política si perdía esas batallas, como ocurrió tras un referéndum celebrado en 2016.

Las críticas al líder del PD, la principal fuerza del gobierno de centro-izquierda saliente, han terminado por dividir y debilitar a su formación por su cuestionada arrogancia, que enemigos y aliados no le toleran más.

El PD de Renzi no deja de perder puntos en los sondeos. Según las últimas encuestas oficiales publicadas antes de los comicios del 4 de marzo cuenta con el 22% al 23% de los votos, un cifra decepcionante para el mayor partido de centro-izquierda de Europa.

Renzi, que de joven militó en la Democracia Cristiana, llegó al cargo de jefe de gobierno sin tener experiencia alguna como parlamentario o ministro y tan solo la de alcalde de Florencia.

El uso de eslóganes ocurrentes, de 'hashtags' en las redes sociales y de un estilo informal, dinámico y vital no han sido suficientes para convencer a los italianos que están sufriendo la reforma del mercado laboral que impulsó durante sus dos años de gobierno, el llamado "job acts", y que impuso a los sindicatos y a sus aliados de izquierda, los cuales terminaron por abandonar el partido para crear una nueva formación.

El político que ocupó la jefatura de gobierno con una "maniobra de palacio" sin pasar por las urnas, que se ha saltado muchas reglas para obligar al retiro a la vieja guardia de su partido, a menudo ha sido acusado de parecerse a su gran rival, Silvio Berlusconi, sobre todo por aquello del ego que tienen.

El viejo magnate, que ha vuelto para dar vida a la derecha italiana, podría convertirse en el aliado clave para formar una gran coalición de exdemocristianos y exsocialdemócratas, como ocurrió en Alemania, en caso de que ninguna de las coaliciones obtengan la mayoría relativa.

Los enemigos del pasado podrían juntarse para dar nacimiento al gobierno "Renzusconi".

- Un scout ambicioso -

Nacido el 11 de enero de 1975 en Florencia, de joven fue guía scout y a los 19 años se adhirió a la Democracia Cristiana, siguiendo los pasos de su padre, un dirigente local de ese partido.

En 1994 creó un comité de apoyo a Romano Prodi, como alternativa de centroizquierda contra Berlusconi.

Trabajó varios años en la empresa familiar de marketing CHIL, que obtiene sus principales ingresos de sus contratos con La Nazione, el diario centrista de Florencia.

El gran salto a la política lo dio en 2001, al convertirse en coordinador del partido cristiano de centroizquierda La Margherita.

En 2004, dirigió la coalición de centroizquierda en las elecciones provinciales, en las que se impuso con un 58,8% de los votos.

Durante su mandato afianzó su popularidad rebajando impuestos locales, estableciendo un eficiente sistema de reciclado y promoviendo la cultura y la innovación.

Pero su figura solo empezó a ganar notoriedad nacional durante la campaña para la alcaldía de Florencia, al derrotar en las primarias del PD a un candidato que parecía el favorito.

En 2009, fue elegido al frente de la histórica ciudad de los Médicis.

Renzi está casado con una ex compañera scout, Agnese, profesora de italiano. La pareja tiene tres hijos.