La apacible ciudad inglesa sacudida por el envenenamiento del ex espía ruso

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Salisbury (Reino Unido) (AFP)

La pequeña ciudad inglesa de Salisbury no salía este martes de su asombro por el envenenamiento en sus calles de un ex espía ruso, un caso que amenaza con dar pie a una crisis internacional.

Serguéi Skripal, un antiguo coronel de los servicios de inteligencia rusos, y su hija Yulia se debatían este martes entre la vida y la muerte tras ser hallados el domingo prácticamente inconscientes sentados en un banco próximo al centro comercial The Maltings.

Todavía no se han determinado las circunstancias del incidente, pero todas las miradas se fijaron en la posible implicación de Rusia, porque Skripal vendió sus secretos al Reino Unido, y por el precedente de Andrei Litvinenko, un ex espía ruso asesinado en Londres en 2006.

"Es la intrusión de algo horrible en la vida de una ciudad apacible", dijo a la AFP Kelvin Inglis, de 56 años, vicario de la iglesia de San Tomás, cuya parroquia comprende el lugar del incidente.

Los comerciantes hacían cuentas preocupados por lo que puede significar que una ciudad medieval donde no ocurre mucho se convierta en el escenario de un crimen internacional.

Sus negocios ya sufrieron la semana pasada de algo llegado de Rusia, "la bestia del este", como se bautizó a la tormenta que trajo nieve y hielo a todo el Reino Unido.

"Es un dolor de cabeza, después de 10 días de cierres por la nieve", se lamentaba el florista Danny mientras abría su puesto.

Un cordón policial impedía el acceso a la zona peatonal aledaña al centro comercial, en la que se instalan algunos puestos en día de mercado. Una carpa amarilla y blanca escondía el banco en que fueron hallados Skripal y su hija.

"Bueno, esto ha animado indudablemente el lugar", dijo Henry, de 66 años, encargado de una pescadería.

"No puedo recordar semejante agitación en torno a Salisbury. Primero la nieve, ahora esto".

- Ejercicios para una guerra con Rusia -

El pub The Mill, uno de los más populares de la ciudad, estaba también acordonado y custodiado por la policía, como el restaurante italiano Zizzi.

El gran atractivo de la ciudad es su famosa catedral medieval, que guarda una de las pocas copias que han llegado a nuestros días de la Magna Carta de 1215, el documento que por primera vez ponía límites al poder de un rey inglés.

El templo, acabado en 1258, es uno de los mejores ejemplos del primer gótico inglés y tiene la aguja más alta del Reino Unido, de 123 metros, además de uno de los relojes más antiguos todavía en funcionamiento.

Salisbury, de 45.000 habitantes, está en el sudoeste rural inglés, cerca de la llanura homónima, y está a solamente 13 kilómetros del famoso monumento prehistórico de Stonehenge.

El ejército británico realiza en esa llanura ejercicios de tanques con fuego real como ensayo para un posible conflicto con Rusia, lo que explicaría, según varios expertos, que Skripal decidiera instalarse en la zona cuando llegó al Reino Unido en 2010, tras un canje de espías en el aeropuerto de Viena.

Lejos de la escena del crimen, la ciudad estaba animada, con muchos compradores saliendo por primera vez desde las nevadas.

El ambiente era más tranquilo en el callejón en el extremo de la ciudad donde Skripal tiene su casa.

Dos policías y un pequeño grupo de periodistas, entre ellos un equipo de la televisión rusa, se apostaron en la calle, pero los vecinos no querían hablar, excepto el que gritó "¡carroñeros!" a los reporteros.