Japón pasa a la ofensiva en el comercio internacional

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Tokio (AFP)

Tras la deserción de Estados Unidos en enero de 2017, Japón aceptó el desafío y cumplió un papel primordial en la concreción del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) que debe ser firmado este jueves en Chile.

Tradicionalmente en una posición "defensiva" en las negociaciones comerciales, "es la primera vez que Japón tiene un papel activo", declaró en febrero Kazuyoshi Umemoto, principal negociador japonés del nuevo "Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico" (CPTPP, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, un año antes, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, había afirmado que sin Estados Unidos "el TPP no tenía sentido".

El retiro de la primera potencia económica mundial limitó por cierto el alcance del tratado, pero "incluso sin Estados Unidos, los beneficios no desaparecieron", indica por su parte Kensuke Yanagida, investigador del instituto japonés de Asuntos Internacionales.

Japón espera un crecimiento del 1,5% de su PIB gracias a este tratado, que aumentará las oportunidades de las empresas japonesas en los países firmantes, tanto más cuando China y Corea del Sur, las otras dos grandes potencias regionales, no forman parte del acuerdo.

Mejorar la competitividad de las empresas japonesas, especialmente en los sectores donde dominaban históricamente (informática, electrónica, etc.) es uno de los principales desafíos para la tercera economía mundial.

- Adelantarse a China -

Después del acuerdo firmado con la Unión Europea, es el segundo tratado de libre comercio concretado en los últimos meses por el gobierno de Shinzo Abe.

Los acuerdos permiten a Japón mover sus fichas en la región Asia-Pacífico frente a China, que multiplica sus iniciativas para extender su influencia.

"Este acuerdo cambia el paisaje regional porque ahora hay dos actores regionales -no solo uno- que intensifican su acción en la diplomacia económica", considera Mireya Solis, del centro de investigación Brookings Institution con sede en Washington.

Abandonar el TPP tras la retirada de Estados Unidos le habría abierto el camino a China para convertir su proyecto de Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) en la única referencia.

La RCEP aspira a reagrupar los 10 países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y sus socios en la región (China, Japón, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda), pero excluye a Estados Unidos.

Al igual que el CPTPP, la RCEP quiere liberalizar el comercio pero con menos ambiciones en materia de normas de regulación, en particular en el ámbito social y medioambiental.

Para Japón era importante "elaborar reglas de intercambio y de inversión en Asia y evitar que lo hiciera China", dice Tobias Harris, vicepresidente de la sociedad de consejo Teneo Intelligence.

- Recuperar a Estados Unidos -

Japón quiere también oponerse a China en el proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda (BRI, según el acrónimo inglés) un conjunto de ambiciosos proyectos de infraestructuras terrestres y marítimas de un monto de miles de millones de dólares en Asia, Europa y África.

Japón prometió en 2015 que invertiría 110.000 millones de dólares en cinco años en Asia para desarrollar infraestructura.

Y se asoció, además, con India para aumentar los intercambios entre Asia y África.

"A largo plazo, es importante para Japón enfrentar la estrategia de China y su iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda", insiste Kensuke Yanagida.

Con ese fin, Japón espera que un día Estados Unidos, su aliado histórico, regrese al CPTPP.