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La paradójica lucha de la izquierda por sobrevivir en Colombia

4 min
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Bogotá (AFP)

La izquierda en Colombia fue castigada en las urnas durante décadas porque, en la selva, había una guerrilla comunista que pretendía el poder.

Pero el fin de la guerra con las FARC apenas si alteró la lucha de la izquierda para sobrevivir en el Congreso de un país históricamente gobernado por la derecha.

Con una paradoja adicional: por primera vez un exguerrillero encabeza las encuestas para las presidenciales del 27 de mayo. En caso de ganar, el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro podría no contar con una bancada en el Congreso.

La participación de varios movimientos de izquierda en las legislativas del domingo, en las que también compite el partido de la exguerrilla de las FARC, puede "atomizar" sus votaciones y evitar que alcancen el umbral electoral, advierten expertos.

"La izquierda es un sector que tradicionalmente se ha dividido muchísimo entre tendencias doctrinales, por razones estratégicas e incluso por personalidades", explica Yeann Basset, director del Observatorio de Procesos Electorales de la Universidad del Rosario.

- Voto de opinión -

Además del partido surgido del acuerdo de paz de finales de 2016, la izquierda colombiana asiste a los comicios con abanico que incluye desde radicales hasta moderados, que rehuyen a alianzas con la otrora organización armada.

En la contienda se batirán el Polo Democrático Alternativo (izquierda), actualmente con ocho legisladores; la Alianza Verde (centro-centroizquierda), con once, y la Lista de la Decencia, de Petro, que se estrena en los comicios con aspirantes sin experiencia política.

El pacto de paz le garantiza a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) al menos 10 escaños en un Congreso que a partir de este año tendrá 280 plazas, aunque los rebeldes deben participar en las elecciones.

"Hay una mayor pluralidad de fuerzas en disputa y eso quiere decir que el voto de opinión, no el de maquinaria que es el que la izquierda regularmente cultiva y cosecha, está sometido también a esa pluralidad", dijo el senador Iván Cepeda, una de las cartas fuertes del Polo para repetir en la Cámara alta.

Para resultar electo en el Senado, la normativa establece que las listas de aspirantes alcancen al menos el 2% de los votos.

Para la Cámara de Representantes, en tanto, el partido debe obtener por lo menos el 50% del cociente electoral, que es la totalidad de votos válidos divididos por el número de curules en disputa.

- Formar bancada -

El Polo y la Alianza Verde apuntan a mantener o incluso aumentar levemente su representación en el Parlamento. La Lista de la Decencia tiene como meta obtener cuatro escaños en cada cámara.

No será fácil, pues figuras de peso electoral y de opinión, como el senador y exguerrillero Antonio Navarro y la representante Ángela María Robledo, no irán por la reelección.

A ello se suma la fortaleza del expresidente Álvaro Uribe, prácticamente con un cupo en el Senado como cabeza del derechista Centro Democrático, y de formaciones con fuerte maquinaria como Cambio Radical (centroderecha) y el Partido Conservador.

Debemos "consolidar una bancada", señala María José Pizarro, hija del asesinado excomandante de la disuelta guerrilla M-19 Carlos Pizarro y aspirante a la Cámara baja por La Lista de la Decencia.

Pizarro y su organización han abogado por una unión en el Congreso y para las presidenciales de mayo. Cepeda coincide. "Yo creo que se podría aspirar a una fuerte bancada de centroizquierda en el Parlamento", afirmó el senador.

El obstáculo para una unión es el mismo que enfrenta una eventual coalición para las presidenciales: el Polo Democrático Alternativo y la Alianza Verde apoyan la postulación de Sergio Fajardo a la presidencia y descartan respaldar al exguerrillero.

El aspirante del Centro Democrático, el senador Iván Duque, y Petro encabezan los sondeos. Fajardo, exalcalde de Medellín, quien se considera de centro, figura tercero.

- Luz en el camino -

La izquierda no pierde la esperanza aunque reconoce la magnitud del reto que significa conservar sus escaños y vencer a las maquinarias de los partidos tradicionales.

La impulsa, entre otras cosas, garantizar la implementación del pacto de paz, la defensa de las minorías y la participación en política de sectores históricamente marginados.

"Más allá de la izquierda y la derecha, es la posibilidad de que la democracia pueda materializarse, que tengamos realmente una democracia representativa", explica Pizarro.

Basset cree que la izquierda tiene una ventaja: el repudio creciente a los dirigentes tradicionales y a la corrupción política, dos mensajes que apuntalan a Petro y Fajardo.

En ese sentido, un buen resultado el domingo los impulsará en sus aspiraciones presidenciales.

Pero un retroceso en las parlamentarias podría significar que la izquierda quede representada solamente por las FARC, rechazadas por la inmensa mayoría de colombianos por sus crímenes durante medio siglo de alzamiento armado.

"Para la izquierda sería una catástrofe histórica", aseveró Basset.

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