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Chile: las promesas y desafíos que esperan a Sebastián Piñera en su llegada a La Moneda

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, junto a la expresidenta Michelle Bachelet, en el Congreso en Valparaíso, Chile, el 11 de marzo de 2018.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, junto a la expresidenta Michelle Bachelet, en el Congreso en Valparaíso, Chile, el 11 de marzo de 2018. Claudio Reyes / AFP

Chile consiguió el pasado 4 de marzo por primera vez en su historia un Oscar de Hollywood en una categoría mayor: el de mejor película extranjera por “Una mujer fantástica”, de Sebastián Lelio.

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Escasos minutos después del anuncio oficial de la Academia de cine más importante y observada del mundo el presidente electo Sebastián Piñera tuiteaba un mensaje de felicitación: “esta noche el cine chileno tocó las estrellas. Grande Chile y un gran abrazo, con orgullo y emoción, a todo el equipo de #UnaMujerFantástica, la mejor película extranjera en los #Oscars 2018”

El mensaje no hubiera tenido nada de particular de no ser por lo que 'Una mujer fantástica' representa: el filme, protagonizado por Daniela Vega, la primera actriz transgénero del cine chileno, es un alegato contra los prejuicios de una sociedad con enclaves aún profundamente conservadores, la chilena, contra la comunidad y personas transgénero.

Muchos de los políticos que representan a ese enclave conservador de la sociedad chilena que se resiste férreamente a los avances del matrimonio igualitario, la aprobación del aborto o una ley de identidad de género, que aún no existe en el país sudamericano, militan en las filas de la coalición “Chile Vamos”, con cuyo apoyo Piñera llegó al poder.

El Chile al que llega Piñera en su segundo mandato es profundamente diferente al que dejó hace sólo cuatro años

Pero lejos de ver contradicciones en esto, el presidente mostró su carácter pragmático cuando pocos días después de que el país recibiera emocionado al equipo de la película declaró que apoyaría una ley de identidad de género en el Congreso, tal y cómo había demandado Vega en los discursos públicos de la promoción del filme, antes y después de ganar el Óscar.

Para muchos todo esto es una muestra de que el Chile al que llega Piñera en su segundo mandato es profundamente diferente al que él dejó hace tan sólo cuatro años, cuando se repitió la historia de este 11 de marzo y la saliente presidenta Michelle Bachelet le cedió el poder.

Y también una prueba de uno de los principales desafíos que espera al presidente en el camino hacia la gobernabilidad: conseguir contentar a las diversas y equidistantes tendencias políticas que bajo el paraguas de la derecha se agrupan en su coalición.

El Óscar de Chile “tensiona a la coalición gobernante, que se encuentra con que la ley de identidad de género se transformó de la noche a la mañana en una prioridad país”, explicó a France 24 Cristóbal Bellolio, doctor en Filosofía Política de la Universidad Adolfo Ibáñez. “Esto va a tensionar a los pocos sectores liberales que hay en el gobierno respecto de los más conservadores”, apuntala.

“El presidente Piñera tiene desde el primer día que inicia el proceso de nombramiento del gabinete mantener ciertos equilibrios virtuosos que le permitan gobernar la coalición. El sello de Piñera es que nombra una gran cantidad de independientes, es decir, ministros y subsecretarios que no tienen una membresía partidaria, y ese factor o esa característica de liderazgo de Piñera genera bastante ruido en la derecha”, dijo a France 24 Marcelo Mella, Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago.

Germán Silva, analista político: “este es un gobierno conservador, más conservador incluso que el primer gobierno de Piñera”

“En un gobierno de coalición es muy importante la militancia de quien está en el gabinete”, coincide por su parte en señalar Mireya Dávila, académica del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad de Chile.

De acuerdo con las nominaciones que se han producido de ministros y subsecretarios “este es un gobierno conservador, más conservador incluso que el primer gobierno de Piñera”, explicó a France 24 Germán Silva, analista político de la Universidad Mayor.

Y no exento de polémicas, según enumera Bellolio, “nomina un gabinete bastante agresivo en términos ideológicos. En el gabinete de Relaciones Exteriores pone a una persona(Roberto Ampuero) que es abiertamente crítica del proceso venezolano, boliviano” o de Cuba, enuncia.

“En el ministerio de Desarrollo Social, encargado de superar la pobreza, pone a uno de los empresarios más poderosos del país (Alfredo Moreno), en el ministerio de Educación pone a una persona (Gerardo Varela) que cree en la educación como bien de mercado, básicamente contradiciendo todo lo que el movimiento estudiantil cree, en el ministerio de la Mujer pone una persona (Isabel Plá) que habló abiertamente contra las causales de aborto que se consideran prácticamente un piso para el movimiento feminista chileno”, analiza.

La coalición conservadora de Sebastián Piñera no contará con la mayoría en el Parlamento

A todo esto, se suma el hecho de que la coalición de Piñera no contará con la mayoría parlamentaria. Si bien técnicamente si tiene mayoría en el Congreso con 71 diputados, una posible alianza entre las fuerzas de la Nueva Mayoría que apoyaron a Bachelet, con 57 diputados y los 21 de la coalición de izquierdas del Frente Amplio podrían ponerle las cosas difíciles. En el Senado Chile Vamos cuenta con 19 senadores frente a los 21 de las fuerzas de la Nueva Mayoría.

En cuanto a los grandes temas que supondrán un desafío para Piñera está sin duda la educación “en Chile desde 2010 la educación es uno de los grandes temas de política pública”, señala Mella.

Piñera “se oponía completamente a la gratuidad que defendió Bachelet, sin embargo, en la primera vuelta para recibir el apoyo de algunos de los candidatos de derecha más liberal incluyó la gratuidad” de forma parcial, explica Silva. Además “nombró un ministro y un subsecretario que han sido públicamente contrarios a la gratuidad entonces es muy posible que eso signifique un conflicto o una provocación para este mundo estudiantil universitario” que ha permanecido contenido durante el actual gobierno.

Por otro lado, “Piñera va a tener que cerrar los procesos que inició la presidenta Bachelet” y ahí estará en juego “cuál es su nivel de liderazgo para lograr un equilibrio dentro de su coalición respecto de temas que vienen en desarrollo, son trenes en marcha, pero que no necesariamente son parte original del proyecto de los partidos de su coalición”.

La reforma al sistema de pensiones será uno de los desafíos más robustos de Piñera

El otro desafío que enfrenta es el cumplimiento de los compromisos que el asumió como emblemáticos de su campaña y uno de los más complicados será la reforma del sistema de pensiones. “Es una larga demanda de la sociedad”, señala Mella que ha generado mucho malestar social “debido a la poca eficacia y legitimidad que tiene el actual sistema, basado en el aporte individual y un nulo carácter solidario”, y la media de las pensiones que reciben los chilenos que se encuentra en muchos casos por debajo los 390 dólares.

Otros temas importantes y conflictivos serán la reforma del sistema de migración del país y el conflicto entre el Estado Chileno y el pueblo mapuche en la Araucanía.

“Tiene grandes desafíos en materia de lograr avances en la relación con las organizaciones representante del pueblo originario, particularmente del mundo mapuche. A diferencia de Argentina, el mundo mapuche no todo es pro gobierno de izquierda”, por lo que muchos tienen expectativas ante lo que esto puede suponer.

En materia de migración Chile posee una legislación anticuada que no da abasto a recibir los importantes flujos migratorios de los últimos años, y que han causado tensiones entre la sociedad chilena, individualista y poco acostumbrada a recibir a otros, especialmente tras la llegada masiva de haitianos y venezolanos.

“Ahí está de nuevo el desafío de si Piñera es capaz o no de imponerse a su coalición, porque Piñera tiene vientos laterales, hay sectores muy conservadores que son partidarios de limitar la migración en Chile pero hay otros sectores bastante más liberales que creen que ya que existen flujos migratorios que ponen a Chile en condición receptor como nunca antes en la historia lo que corresponde es trabajar desde el Estado para conseguir que esas personas se integren a nuestra sociedad de la mejor manera”, señaló Mella.

Todos los analistas consultados sostienen que es poco probable que el gobierno de Piñera avance en la agenda social que instaló el gobierno de Michelle Bachelet, pero tampoco creen que se de marcha atrás a muchas de sus reformas.

Esta es una coalición conservadora, “sus dirigentes son todos hombres, adultos, blancos, capitalinos, que viven en los barrios altos (ricos) de Santiago y fueron todos básicamente a los mismos colegios. Por lo tanto, en ese mundo tan homogéneo nos esperemos una apertura a la diversidad, ni una agenda muy progresista en materia de libertades individuales o derechos civiles”, afirmó Bellolio.

Y casi ninguno cuestiona lo que ya los pronósticos internacionales han vaticinado y que fue la principal promesa de su campaña: que la economía volverá a crecer, impulsada por los precios del cobre, del que Chile es el mayor exportador mundial, y que se pronostican al alza.

“Este período enfrenta condiciones internacionales que hace que la economía hoy día esté creciendo mucho más de lo que creció en los últimos cuatro años, el panorama se ve bastante aliviado. Hay un ciclo de gobiernos de derecha en América Latina, uno esperaría que eso también significara una ventana de oportunidad para poder generar instancias de colaboración entre los distintos países del Cono Sur”, señaló Mella.

Pero para muchos la mayor dificultad de Piñera será la disyuntiva entre proyectar su figura como estadista y pavimentar el camino para que un candidato de su coalición pueda sucederle en el poder.

“En este segundo gobierno él quiere pasar a la historia como un muy buen presidente”, sostiene Dávila.

Esta por ver si Piñera conseguirá entonces el gran reto de la derecha: hacer historia entregando el mando dentro de cuatro años a otro gobierno de derecha.

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