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Lo que está en juego en las elecciones parlamentarias de Colombia

La gente vota en un colegio electoral en Medellín, departamento de Antioquia, durante las elecciones parlamentarias en Colombia el 11 de marzo de 2018.
La gente vota en un colegio electoral en Medellín, departamento de Antioquia, durante las elecciones parlamentarias en Colombia el 11 de marzo de 2018. Joaquín Sarmiento / AFP

Los comicios para el Congreso en 2018 tienen varias características sin antecedentes. Estos son los cinco puntos que hacen de estas elecciones especiales en Colombia.

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El domingo 11 de marzo más de 36 millones de colombianos, habilitados para votar, están convocados a las urnas para elegir el próximo Congreso de la República. Serán elegidos por voto popular 102 senadores- 100 por circunscripción nacional y dos por circunscripción especial para pueblos indígenas-.  Para la Cámara de Representantes, cámara baja del poder Legislativo colombiano, se escogerán 166 congresistas: 161 en las 33 circunscripciones regionales, dos para minorías afrodescendientes, una para colombianos en el exterior, una para comunidades indígenas y una adicional para raizales de San Andrés.

Si bien cada elección parlamentaria baraja la configuración del poder político en el país, los comicios para el Congreso en 2018 tienen varias características sin antecedentes.

Es la primera jornada democrática con la exguerrilla de las FARC ya desmovilizada, lo que se traduce en mayor tranquilidad en muchas regiones para ejercer el voto. Además, el nuevo movimiento político se estrena en la contienda electoral con listas al Senado y algunas circunscripciones a la Cámara. El total de votación que sume la FARC constituirá su línea base para dimensionar tanto su apoyo nacional como el regional, clave para las elecciones locales del próximo año. En especial ahora que han renunciado a la candidatura presidencial de su excomandante Rodrigo Londoño, 'Timochenko', por razones de salud del aspirante y por falta de garantías.

Al hecho de que las FARC se contarán por primera vez en democracia se suman otros aspectos políticos que están en juego en estas elecciones parlamentarias colombianas:

1. ¿Un Congreso que gira a la derecha?: las pasadas elecciones al Congreso colombiano en 2014 escogieron simultáneamente el llamado “Congreso de la paz”- las mayorías que acompañarían al presidente Santos en la recta final de la aprobación del proceso de paz con las Farc- y la bancada del partido Centro Democrático- liderada por el expresidente Álvaro Uribe y férrea opositora a la negociación con esta guerrilla-. Cuatro años después los comicios del 11 de marzo determinarán si esta configuración se mantiene o si la oposición uribista- y otros partidos que se han alejado del gobierno como Cambio Radical- obtienen la mayoría.

2. izquierda versus derecha: los colombianos que asistan a las urnas también podrán votar por una de las dos consultas interpartidistas inscritas para la jornada. Una es la llamada “Gran Consulta por Colombia” donde compiten tres candidatos ubicados en el centro derecha y la derecha del espectro político: el senador Iván Duque, aspirante del Centro Democrático, la exsenadora Marta Lucía Ramírez, del conservatismo antisantista, y el exprocurador Alejandro Ordóñez, quien ha construido su campaña sobre bases católicas y cristianas. Esta consulta definirá el candidato único de la derecha opositora al actual gobierno y del caudal de votación obtenido- y los escaños del Centro Democrático- dependerá la viabilidad de esa aspiración para llegar a la segunda vuelta presidencial.

Igual situación frente a la otra consulta, de la “Inclusión Social por la Paz”. Esta convocatoria recoge dos candidatos ubicados a la izquierda del espectro ideológico. La competencia es entre el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y el exalcalde de Santa Marta, Carlos Caicedo, ambos desmovilizados de procesos de paz con guerrillas. Petro, quien además encabeza los sondeos generales, es el favorito para ganar. Su nivel de votación también refrendará su condición de líder en la carrera presidencial.

3. El bloque de izquierda: en las primeras elecciones con la FARC en la democracia la izquierda colombiana llega fragmentada a las urnas. Cuatro listas al Congreso representan esta tendencia ideológica: la Alianza Verde, el Polo Democrático, el nuevo bloque de la Decencia del candidato Petro, y las desmovilizadas FARC. El reto de estas listas es superar el umbral de participación del 3 % de la votación válida para poder aspirar a ganar escaños en el Legislativo.

4. El castigo a la Unidad Nacional: el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos gozó en sus dos períodos de amplias mayorías parlamentarias concentradas en la coalición de Unidad Nacional. Este bloque  mayoritario estuvo conformado por los partidos Liberal, Conservador, La U y Cambio Radical-que se retiró el año pasado- y fue fundamental en la promoción legislativa del proceso de paz y el resto de la agenda santista. Estas elecciones del 11 de marzo reflejarán si el electorado castiga esos partidos en las urnas.

5. Problemas de Legitimidad: el Congreso colombiano llega a las elecciones de marzo en medio de una severa crisis de legitimidad. De acuerdo con la más reciente encuesta Gallup de febrero la imagen  negativa del poder Legislativo alcanzó el nivel más alto en 18 años de la medición: el 84 por ciento. Un desprestigio estadísticamente idéntico al de la guerrilla de las Farc. Además, los partidos políticos tienen una desfavorabilidad del 89 por ciento de los colombianos. Por ese motivo, sólo el 45 por ciento de los ciudadanos habilitados para votar participa en estas elecciones y de los que votan el 15 por ciento vota en blanco o anula su voto.

* Francisco Miranda, analista político

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