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Polémica en torno a un ministerio de la "Patria" en Alemania

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Berlín (AFP)

¿Honrar el pantalón de cuero y el Dirndl para contrarrestar a la ultraderecha? La creación de un ministerio de la "Heimat", un concepto situado entre patria y territorio distorsionado durante el nazismo, generó una fuerte polémica en Alemania.

El nuevo ministerio de Interior y de la "Patria" fue ideado por el gobierno de coalición de socialdemócratas y conservadores y empezará a funcionar oficialmente el miércoles.

Al frente del mismo, Horst Seehofer, presidente de la conservadora Unión Cristiana Social (CSU), aliada de los demócratacristianos de Angela Merkel.

Se trata de una iniciativa del pequeño partido bávaro, amenazado en su territorio por el auge de la extrema derecha de Alternativa por Alemania (AfD), meses antes de las elecciones regionales de octubre.

"¡Esto no es más que una concesión al AfD!", critica el copresidente de los ecologistas Robert Habeck. Según él, es "absurdo" pensar que con una medida así se puedan calmar los temores de los votantes de ese partido, argumenta.

Una preocupación que también se deja sentir en la mayor comunidad inmigrante del país, la de los turcos. "Tememos que atice la división y la exclusión en lugar de la cohesión y el sentimiento de pertenencia", considera el presidente de la Comunidad turca, Gökay Sofuoglu, recordando que el concepto fue instrumentalizado por los nazis en su doctrina racial "del suelo y la sangre" .

- 'Revolución conservadora' -

"Heimat" es un concepto identitario y emocional: difícil de traducir, se correspondería con nociones como patria, país de origen, tierra o, más ampliamente, el lugar de donde uno se siente.

Reviste un carácter muy "provinciano", al contrario que el concepto de "identidad nacional", que en Francia llegó a contar con un ministerio entre 2007 y 2009 y que ilustraría una "visión de conjunto para toda la nación", indica a la AFP Sophie Schönberger, profesora de Derecho en la universidad de Constanza.

"Heimat" también describe un movimiento cinematográfico regional en boga en los años 1950, que solía contar historias de amor en un marco alemán y bucólico.

Entretanto, el país se ha vuelto multicultural, con la llegada de trabajadores extranjeros, sobre todo turcos, en los años 1960, principalmente al oeste. Y, desde 2015, acogió a más de un millón de refugiados procedentes de Siria o de Afganistán.

El concepto no alude "únicamente a los vestidos Dirndl y a los Lederhosen" (pantalones de cuero), los atuendos tradicionales bávaros o austriacos, defiende Horst Seehofer.

Se trata, según él, de ayudar al desarrollo de los municipios empobrecidos que adolecen de un envejecimiento de su población. Serían zonas situadas en la antigua RDA comunista, donde el AfD obtuvo sus mejores resultados en las elecciones.

"Tenemos derecho a suponer que se trata de un intento de dirigirse a los electores de la derecha dura", considera no obstante Schönberger.

La iniciativa se inscribe en la "revolución conservadora" que reclama la CSU. Familia, "raíces cristianas" y patria como "estabilidad cultural" son las palabras clave, afirma uno de sus heraldos, Alexander Dobrindt.

Unas aspiraciones compartidas por muchos también en el partido de centroderecha de Angela Merkel, la CDU. El ala dura del movimiento acusa a la línea centrista de la canciller, en el poder desde hace doce años, y su política migratoria antaño generosa, del ascenso de la extrema derecha.

- 'Humo' -

"Es humo", asegura Sophie Schönberger, cuestionando el poder real del ministerio. Según ella, "a nivel nacional, no puede hacer nada" pues en el sistema federalista alemán, las comunas y los Länder [estados] son responsables de las inversiones en su territorio.

"Para frenar el impulso de los populistas de derecha, los responsables políticos deben luchar de nuevo para que la gente recupere el control de sus vidas y el sentimiento de pertenencia a una comunidad", apunta Marc Friedrich-Ebert, próximo a los socialdemócratas.

Pero eso exigiría, según él, una reflexión global que incluyera las políticas social, educativa, financiera o cultural.

Pues recurrir a las recetas de la extrema derecha tampoco parece dar sus frutos: pese a su ofensiva del pasado año antes de las elecciones para promover una "cultura de referencia" alemana frente a la llegada de migrantes, la CDU registró uno de sus peores resultados electorales.

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