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El turismo vuelve a levantar el vuelo en Egipto

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Hurghada (Egipto) (AFP)

Los turistas vuelven en masa a orillas del mar Rojo y a las Pirámides después de años de inestabilidad política y de atentados yihadistas en Egipto, una buena noticia para el presidente Abdel Fattah al Sissi en vísperas de elecciones.

Todo ello se produce mientras Abdel Fattah al Sissi --para quien es prioritario un retorno a la estabilidad y el crecimiento económico-- espera obtener fácilmente un segundo mandato en la elección presidencial de fines de marzo.

Lejos de El Cairo, en el balneario de Hurghada (este), los turistas extranjeros vuelven a descansar frente a un mar azul turquesa, mientras los barcos embarcan a grupos de submarinistas.

Con un total de 75 visitas a Egipto, Bent Skovboe, un danés de 77 años, ya es un asiduo. "Vendría aunque solo fuera por el submarinismo. Pero también tienen pirámides en El Cairo, templos en Luxor, el Nilo y Asuán, y la gente es muy cariñosa", declara Skovboe, en bañador y gafas de sol.

Hoteleros, agencias de viajes y comerciantes se felicitan por el alza de las reservas y el alto índice de ocupación, especialmente en las costas del mar Rojo, como en Hurghada.

"La demanda por Egipto es muy fuerte, sobre todo en el mercado alemán", confirma Ali Okda, presidente ejecutivo de Travco Travel Company, socio local de TUI, mayor sociedad de turismo y viajes en el mundo.

Marc Zafra, responsable de LuxairTours, de Luxemburgo, reivindica por su lado un "aumento del 250%" de las reservas en un año.

- Una serie de desgracias -

Las desgracias del turismo egipcio empezaron con el caos que se originó tras la revuelta popular de 2011 y la caída del presidente Hosni Mubarak.

Luego, en octubre de 2015, la industria se vio aún más afectada por el atentado contra el avión ruso que llevaba a turistas de Sharm el Sheij, que costó la vida a 224 personas. El grupo Estado Islámico (EI) reivindicó el ataque y Moscú prohibió los vuelos directos a Egipto.

El año siguiente "fue uno de los peores para el turismo" afirma a la AFP Hisham El Demery, presidente de la Oficina de promoción del turismo.

En 2016, Egipto acogió a 5,4 millones de turistas, contra 14,7 millones en 2010, año de referencia.

Las pérdidas han sido masivas. En 2016 hubo ingresos por 3.800 millones de dolares, contra 12.500 millones en 2010, mucho más del triple.

Esta espectacular caída supuso un duro golpe para el país, que sufría una de las peores crisis económicas de su historia.

El retorno a la normalidad se esbozó en 2017, con 8,3 millones de visitantes, y que luego se ha confirrmado a principios de 2018.

Esta situación "solamente durará si no hay incidente terrorista a gran escala", matiza Mostafa Kamel al Sayed, profesor de Ciencias políticas en la Universidad del Cairo.

El EI, siempre presente en el país, ha amenazado con atacar objetivos turísticos.

- Buena noticia -

De momento, esta mejora del turismo es una buena noticia para el presidente egipcio, que parece seguro de salir vencedor en las elecciones de los 26, 27 y 28 de marzo: frente a él, habrá solamente un modesto adversario, Musa Mostafa Musa.

Pero persisten serios nubarrones negros en la emblemática estación de Sharm el Sheij, y de forma más global en el sur del Sinaí: las autoridades egipcias siguen combatiendo ahí a diario a la rama egipcia del EI.

Y en este contexto, solamente esta semana el grupo aéreo ruso Aeroflot anunció la reanudación, a partir del 11 de abril, de sus vuelos directos entre Moscú y Egipto.

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