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Emmanuel Macron boicotea stand ruso en Salón del Libro de París por envenenamiento de exespía en Londres

El presidente Emmanuel Macron saluda a los editores durante la inauguración del Salón del Libro de París.
El presidente Emmanuel Macron saluda a los editores durante la inauguración del Salón del Libro de París. Etienne Laurent/EFE

La gran fiesta de la literatura francesa fue inaugurada el 15 de marzo por el presidente Emmanuel Macron, quien en solidaridad con el Reino Unido declinó visitar el stand de Rusia invitado de honor.

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La tensión se sentía el viernes 16 de marzo en el stand de Rusia en el salón del libro de París. Moscú es el invitado de honor, pero durante la inauguración la noche de este jueves 15 de marzo, el presidente Emmanuel Macron evitó visitar su stand como protesta por el envenenamiento de un exespía ruso en Londres, hecho que el Reino Unido, Francia y Estados Unidos han achacado al Gobierno del Presidente Vladimir Putin. Macron dijo no visitar al país honrado "en solidaridad con nuestros amigos británicos”.

"Este boicot es como un balde de agua fría”, reaccionó por su parte Natalia Turine, directora de la librería del Globo, la gran librería rusa de París, citada por la agencia AFP. Por su parte, Natalia Soljenitsyne, viuda del fallecido Nobel de literatura 1970 y disidente soviético, dijo desconocer “que el presidente Macron era el peor amigo de Rusia. Creí que estaba menos influenciado por esta histeria que reina en los medios de comunicación occidentales cuando se trata de Rusia”.

Pese a la molestia, la actividad del stand de Rusia es imparable. Al lado de clásicos como Tolstoi o Dostoievsky, se podía descubrir la literatura rusa contemporánea que a ojos de los críticos se inspira poco en el presente, y más en el pasado soviético o directamente en el futuro: “el estado actual de la literatura rusa es muy variado: están los autores aliados al poder que justifican sus acciones.

Pero aún hay literatura independiente que habla de los cambios que están sucediendo en la vida política. Y para explicárselo, están analizando la herencia soviética y el pasado imperial. La desaparición de la URSS no es una tragedia, es algo positivo, no como dice Putin”, explicó a France 24 Dmitry Glukhovsky, joven escritor ruso. A su juicio en Rusia “no hay censura a la literatura, pero hay más ayuda para los escritores que apoyan al régimen. Además la literatura tiene una importancia electoral muy baja. Los libros más populares venden 100 mil copias, en cambio cientos de millones ven la televisión”, añadió Glukhovsky .

Además de Rusia, otros 49 países participan en el salón parisino así como 300 editores y unos tres mil escritores. Justamente estos autores levantaron la voz para quejarse de que lo que ganan no les alcanza para vivir, de que lo que reciben por derechos es insuficiente, y pidieron que su participación firmando libros o dando charlas durante este fin de semana les sea pagada. “En este momento estamos cada vez más mal remunerados. Los autores son cada vez más mal pagados, y ésta es la gota que está rebalsando el vaso”, explicó a France 24 Marion Montaigne, ilustradora de historietas entre ellas la exitosa “En el traje de Thomas Pesquet”, sobre el astronauta galo que pasó seis meses en el estación espacial internacional.

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