Mayo de 1968, los días que conmocionaron a Francia

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París (AFP)

Sacudida por una revuelta estudiantil, Francia vivió en mayo de 1968, hace 50 años, la mayor huelga general de su historia, marcada por la confluencia entre un profundo malestar popular y aspiraciones de cambio.

En una sociedad encorsetada por estructuras conservadoras y autoritarias, la revuelta de los estudiantes encontró primero su expresión en la lucha contra la guerra de Vietnam, un vínculo entre los jóvenes contestatarios del mundo entero.

- Todo empezó en Nanterre -

El movimiento comenzó en la universidad de Nanterre, al oeste de París. El 22 de marzo, Daniel Cohn-Bendit, estudiante alemán de sociología, y un centenar de compañeros ocuparon un edificio para protestar contra el arresto de estudiantes de los "Comités Vietnam".

Dany el Rojo, como se le apoda entonces, "no deja a nadie indiferente. Sus talentos de líder de masas y de agitador le dieron una gran popularidad en Nanterre, incluso entre quienes no comparten sus ideas", escribió la AFP por aquel entonces. "Su silueta imponente coronada por un cabello pelirrojo, su rostro cuadrado en el que crece un vello denso, su voz estruendosa dominan sin esfuerzo los a veces turbulentos auditorios".

Los estudiantes protestaban contra una reforma que defendía la selección en las universidades y reclamaban el derecho a residencias universitarias mixtas.

El 31 de marzo, la AFP contó en un reportaje en una de esas residencias cómo un grupo de chicos "logró abrir una puerta de comunicación en la quinta planta" para "acceder a la parte reservada a las chicas", bajo la mirada alarmada y luego resignada del conserje.

La movilización fue creciendo en Nanterre, y el 3 de mayo los estudiantes cuyo campus había cerrado sus puertas la víspera, se dirigieron a la Sorbona.

Mayo de 1968 comenzó aquel día a las 16H45. Equipados con cascos y escudos, los gendarmes entraron en la prestigiosa universidad parisina para desalojarla y detuvieron a cerca de 600 jóvenes.

Los estudiantes se transformaron entonces en "manifestantes desatados", según la expresión del prefecto de policía de París, Maurice Grimaud.

Los primeros enfrentamientos se produjeron alrededor de la Sorbona. Pronto, las universidades, las escuelas y los teatros ocupados por los jóvenes se convirtieron en lugares de debates permanentes donde todos querían cambiar el mundo. En las paredes cubiertas de grafitis se podía leer: "La imaginación al poder".

En la noche del 10 de mayo, se levantaron decenas de barricadas en el Barrio Latino. Frente a las granadas lacrimógenas de la policía, los jóvenes respondieron lanzando adoquines. Los choques dejaron numerosos heridos.

- Unión -

La manifestación masiva del 13 de mayo en París supuso la unión de los movimientos estudiantil y obrero. Las fábricas ya habían sido escenario de numerosos conflictos sociales en 1967 y a principios de 1968. La automatización de las tareas, divididas y cronometradas, aceleró las cadencias. Cuando su cuerpo ya no podía seguir el ritmo, los obreros más mayores empezaron a cobrar menos.

El sector agrícola también se manifestó, sobre todo en el oeste del país, muy movilizado.

La confluencia entre esos mundos se hizo fácilmente en las calles.

Los más jóvenes fueron los más dispuestos a confraternizar, aunque, en el mundo obrero, los sindicatos observaron primero con recelo, e incluso hostilidad, a aquellos "izquierdistas" dispuestos a aleccionarlos. A pesar de esa desconfianza inicial, el diálogo se fue entablando entre todos.

"En la Sorbona es más divertido que en la fábrica ocupada", declararon a la AFP jóvenes obreros de Renault. "En la fábrica, los chicos dormían esta noche o jugaban a las cartas. En la Sorbona se debate, hay gente interesante".

A partir del 14 de mayo, con las fábricas ocupadas, los trenes y los transportes urbanos paralizados y las gasolineras desabastecidas, Francia vivió la mayor huelga general de su historia, un movimiento que duró semanas y fue seguido por entre siete y 10 millones de trabajadores.

- Los 'Acuerdos de Grenelle' -

Tras la "noche de las barricadas" del 24 de mayo, en la que murieron un joven en París y un comisario de policía en Lyon, el movimiento dio un vuelco.

Las negociaciones entre los sindicatos y el gobierno desembocaron el 27 en los Acuerdos de Grenelle, marcados por un alza del 35% del salario mínimo.

La base obrera continuó la huelga, pero las últimas fábricas ocupadas fueron evacuadas por la policía en junio, a veces con una gran brutalidad como en la fábrica de Peugeot en Sochaux, en el este de Francia, donde dos trabajadores murieron el día 11.

Al frente del Estado, el general Charles de Gaulle tardó en darse cuenta de la magnitud de la protesta. El 24 de mayo, su proyecto de referéndum para reformar la sociedad no suscitó más que indiferencia.

- La intervención de De Gaulle -

De Gaulle dio un golpe psicológico al "desaparecer" el 29 de mayo. Un día después, regresó tras haber comprobado con el mando de las tropas francesas en Alemania, basado en Baden-Baden, que podría contar con ellas en caso de necesidad.

El presidente anunció el 30 de mayo su permanencia en el poder y la disolución de la Asamblea Nacional. Cientos de miles de personas desfilaron entonces por los Campos Elíseos, enarbolando banderas francesas y pancartas, al grito de "Abajo la anarquía" o "Francia a trabajar", contó la AFP aquel día.

La derecha ganó holgadamente las legislativas del 30 de junio de 1968, pero, 10 meses después, De Gaulle fracasó en el reférendum que había convocado para modificar la organización territorial del país y acabó presentando su dimisión.