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Al menos un trabajador muerto y otro desaparecido en cementera Lafarge en Siria

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Ain Issa (Siria) (AFP)

Un empleado en Siria de la cementera Lafarge murió y otro sigue desaparecido, según una investigación de la AFP sobre el grupo francés, acusado por la justicia de financiar el "terrorismo" y de poner en peligro a sus trabajadores entre 2011 y 2015.

En 2013, Yasin Ismail, que trabajaba desde 2009 en la planta de Lafarge en Jalabiya, en el norte de Siria, fue "detenido por los yihadistas" del futuro grupo Estado Islámico, que "lo ejecutaron tras varios meses de cautiverio", indicaron a la AFP varios miembros de su familia en la ciudad de Ain Isa.

El secuestro de Yasin Ismail por parte del EI y su muerte fueron confirmados a la AFP por tres de sus colegas en Lafarge.

Según Yasin Yasin, su tío, su secuestro pudo estar relacionado con el hecho de que trabajaba en Lafarge porque "la planta estaba en zona kurda y el EI le mató acusándole de ser un espía de los kurdos".

También en 2013 otro empleado de Lafarge, Abdul Al Homada, desapareció en Alepo, 150 kilómetros al oeste de la fábrica, cuando iba a un banco de esta ciudad a cobrar su salario, indicaron a la AFP cuatro de sus colegas de trabajo.

Según varios de ellos probablemente fue asesinado más tarde.

En noviembre de 2016, once antiguos trabajadores de la ONG francesa Sherpa llevaron ante la justicia a Lafarge, a su filial siria Lafarge Cement Syria (LCS) y a varios de sus dirigentes por "financiar el terrorismo" y "poner en peligro de forma deliberada de la vida ajena", en particular entre 2012 y 2014.

Desde entonces seis antiguos dirigentes de Lafarge han sido inculpados.

LafargeHolcim, la compañía nacida en 2015 de la fusión de la francesa Lafarge y de la suiza Holcim, declaró a la AFP "no tener conocimiento de que un colaborador de Lafarge Siria falleció a consecuencia de un secuestro".

En diciembre, el que fuera director general adjunto de Lafarge en esa época, Christian Herrault, dijo a la justicia francesa que se pagaron rescates en "todos los secuestros" de trabajadores y que todos "fueron liberados sin daños corporales".

Sin embargo, Herrault reconoció que Abdul Al Homada, secuestrado en Alepo, "nunca fue encontrado".

Lafarge compró la planta en Siria en 2008 con una inversión de unos 680 millones de euros. Pero en septiembre de 2014 cayó en manos del EI y dejó de funcionar. Varios trabajadores locales explicaron como ese día tuvieron que huir corriendo antes de la llegada de los yihadistas.

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