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El aborto contra la objeción religiosa vuelven al Tribunal Supremo de EEUU

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Washington (AFP)

En estos centros repartidos por todo Estados Unidos las mujeres pueden encontrar personal con batas blancas, material para ecografías obstétricas e incluso canastillas, pero hay algo que no conseguirán: la posibilidad de abortar.

Los "centros de crisis del embarazo", tal como se presentan, fueron objeto de un sensible debate el martes en la Corte Suprema de Estados Unidos, que estuvo dominado por grupos cristianos y conservadores.

El caso concierne a una ley de California que exige a estas organizaciones privadas, contrarias al aborto, que informen a sus clientas embarazadas que pueden beneficiarse de un aborto o de un método anticonceptivo gratuitos o de bajo costo en otros centros, subsidiados por el estado.

El texto obliga a estos lugares de acogida a informar claramente a sus clientes si están autorizados para la práctica de la medicina.

Los activistas "Pro Vida", es decir, que se oponen al aborto, consideran que esta ley de 2015, de inspiración demócrata, viola su libertad de conciencia, protegida por la primera enmienda de la Constitución.

"El 'derecho fundamental' al aborto se ha vuelto más fundamental que el derecho fundamental a la libertad de expresión", denunciaron en su alegato los abogados de la organización antiaborto Liberty Counsel.

"Sin embargo, el primero ha sido considerado fundamental hace 45 años y el segundo ha sido establecido constitucionalmente desde hace 227 años", agregaron en referencia al caso conocido como Roe contra Wade, que condujo a la legalización del aborto en 1973 en todo Estados Unidos, y a la Declaración de Derechos de 1791, respectivamente.

- Tácticas "engañosas" -

Solo en California, hay cientos de "centros de crisis del embarazo", gestionados por cristianos conservadores.

Conocidos a veces como "falsas clínicas", estos centros han sido acusados ??de atraer a las mujeres haciéndoles creer que podrán beneficiarse de diversas opciones médicas, incluido un aborto.

Pero al contrario, con la excusa de asistir y aconsejar a las mujeres que no deseaban quedar embarazadas, intentan convencerlas a toda costa de que no aborten.

"Estos falsos centros de salud femenina no pueden funcionar sin recurrir a la mentira y el engaño con el fin de atraer a las mujeres", comentó en las afueras de la máxima corte Ilyse Hogue, presidenta de NARAL, una asociación que lucha contra las restricciones al derecho al aborto.

Durante los debates de este martes, varios magistrados de la mayoría conservadora del alto tribunal dijeron dudar de la constitucionalidad de la ley californiana.

"Si tú deseas informar de sus derechos a una cierta categoría de la población, es bastante extraño forzar a un privado a hacerlo", dijo Neil Gorsuch, un juez nombrado por Donald Trump.

El progresista Stephen Breyer recordó que algunos estados republicanos exigen que los médicos informen a las mujeres que desean abortar que pueden completar su embarazo y dar a su hijo en adopción.

"Entonces, ¿por qué un estado a favor de la elección [del derecho de aborto] no debería exigir de un médico o un centro que informen al público sobre el aborto?", cuestionó.

- Ofensiva antiaborto -

La decisión que tomarán los nueve magistrados de la corte suprema probablemente tendrá repercusiones más allá de las fronteras de California, en un momento en que ha tomado impulso la causa antiabortista desde que Donald Trump está en la Casa Blanca.

Como último ejemplo, el gobernador del estado de Misisipi, Phil Bryant, promulgó el lunes una ley muy restrictiva que prohíbe el aborto más allá de las 15 semanas de embarazo, incluso en casos de violación o incesto.

"Los nueve jueces tomarán una decisión muy importante para todos los estadounidenses, no solo para las mujeres", dijo el martes el fiscal general de California, Xavier Becerra.

El Tribunal Supremo emitirá su fallo de este caso antes de finales de junio.

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