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El presidente de Birmania Htin Kyaw, cercano a Suu Kyi, renuncia al cargo

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Rangún (AFP)

El presidente birmano, Htin Kyaw, muy cercano y siempre a la sombra de la líder Aung San Suu Kyi, renunció el miércoles a su cargo, tras dos años al mando del país, en un momento en que el país enfrenta el oprobio internacional por la crisis de los rohinyás.

"El presidente de Birmania, Htin Kyaw, pidió el 21 de marzo de 2018 ser depuesto de sus funciones", indicó un comunicado publicado en Facebook que precisó que dijo que su sucesor será designado "en siete días hábiles".

Este intelectual de 71 años, hijo de un poeta birmano muy reputado y amigo de la infancia de Aung San Suu Kyi, se convirtió en abril de 2016 el primer civil en ocupar el cargo en varias décadas.

Pasó dos años a la sombra de Aung San Suu Kyi, que no puede ocupar la jefatura del Estado por motivos constitucionales.

La presidencia no entregó ningún motivo de la renuncia pero en los últimos meses Htin Kyaw apareció más delgado y en la prensa se multiplicaban los rumores sobre su salud.

La presidencia dijo que el mandatario quería "tomar un descanso de sus funciones actuales".

En lo inmediato no han trascendido nombres de posibles sucesores pero cuando asumió el gobierno de Suu Kyi varios nombres figuraron como posibles candidatos al cargo.

- Un nuevo desafío -

El vicepresidente de Birmania, Myint Swe, un antiguo general, va a ocupar el cargo hasta que se nombre un nuevo presidente, tal y como prevé la constitución.

Htin Kyaw, el primer presidente civil del país desde 1962, era muy respetado y era considerado como una figura absolutamente leal a Suu Kyi, quien en 2016 dijo que tras la elección ella estaría por encima de él.

La constitución birmana prohíbe que nadie que tenga hijos extranjeros, como es el caso de Suu Kyi, ocupe el cargo de presidente.

"Si se trata de alguien cercano a Aung San Suu Kyi, las cosas deberían seguir con normalidad, ya que el puesto de presidente es claramente honorífico desde la creación del cargo de consejera de Estado que ocupa Aung San Suu Kyi", explicó Mael Raynaud especialista en Birmania.

Esta situación plantea un nuevo desafío para Aung San Suu Kyi, que encarnó grandes esperanzas cuando tomó el poder del país en 2016.

Birmania está acusada por la ONU de haber realizado una limpieza étnica de la población rohinyá, una minoría musulmana que vive en el oeste del país. Cerca de 700.000 de ellos se han refugiado en Bangladés para huir de la violencia.

Aunque Aung San Suu Kyi sigue contando con la confianza de su pueblo, la premio Nobel de 1991 ha sido señalada por su falta de compasión con los rohinyás y por su silencio sobre el rol que ha tenido el ejército.

En marzo, el marzo el Museo del Holocausto de Washington le retiró el premio Elie Wiesel que le había concedido en 2012 por su combate contra la dictadura.

Muchos birmanos, influenciados por un fuerte nacionalismo budista, consideran a los rohinyás como extranjeros y los perciben como una amenaza al predominio budista en el país.

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