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Huelga en Francia

Francia: empleados públicos y de transporte desafían las reformas de Macron con una nueva huelga

Manifestantes se movilizan durante el día de huelga nacional contra las reformas de Emmanuel Macron en Marsella, el 22 de marzo de 2018.
Manifestantes se movilizan durante el día de huelga nacional contra las reformas de Emmanuel Macron en Marsella, el 22 de marzo de 2018. Jean-Paul Pelissier
4 min

Trabajadores de organismos estatales, educación y salud y de empresas ferroviarias y aéreas realizan un cese de actividades en rechazo a las modificaciones que el gobierno francés impulsa para esos sectores.

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Para el presidente francés Emmanuel Macron, la huelga de este 22 de marzo representa la segunda importante desde el inicio de su gestión en mayo de 2017.

Sin embargo, el condimento especial de esta manifestación es que, por primera vez, los sindicatos lograron la adhesión de los trabajadores del sector público y del personal ferroviario, ambos sectores afectados por los recortes presupuestarios.

En total, están previstas más de 150 marchas en distintos puntos de Francia durante la jornada, dos de ellas en París. El principal punto de concentración es el Monumento de la Bastilla, donde los gremios esperan reunir a 25 mil personas.

Como consecuencia del paro, los vuelos en los tres aeropuertos en torno a París fueron recortados en un tercio, mientras que otros servicios fueron cancelados en Montpellier, Niza y Marsella.

Por su parte, la medida también condujo a la cancelación del 60% de los recorridos de trenes de alta velocidad, el 75% de las formaciones interurbanas, el 25% de los de largo recorrido, el 50% de los regionales y el 30% de los de las cercanías de París.

En tanto, el mayor sindicato docente del país, SNUipp-FSU, informó que una cuarta parte de los docentes se plegaron a la huelga y hasta un 55% no asistió a las escuelas en la región de Sena-Saint Denis, al norte de París.

A su vez, manifestantes armaron barricadas con botes de basura para cerrar el campus de Lille de la prestigiosa universidad Sciences Po, en rechazo a los planes de Macron de reformar la educación superior, su política migratoria y en respaldo a los empleados ferroviarios.

Trabajadores de hospitales públicos también se sumaron a la medida de fuerza, afectados por los recortes presupuestarios. Además, según los sindicatos, la generación de electricidad se redujo en más de tres gigavatios, dado que obreros del sector del gas y la energía también hicieron paro.

El Gobierno promete continuar con su plan de reformas pese a la presión de los gremios

El Gobierno francés viene impulsando durante los últimos meses una serie de reformas en diferentes áreas. En 2017, impulsó la renovación de las leyes laborales y en 2018 avanza en modificaciones al sector público y áreas sensibles, como el seguro de desempleo.

En este último punto, el martes 20 de marzo, una amplia marcha de jubilados ejerció presión al Gobierno. Sin embargo, el primer ministro Edouard Philippe indicó que la gestión solo revisaría 100 mil casos de los pensionados más pobres sobre el total de los 7 millones afectados por el aumento de impuestos.

En el caso de los empleados estatales, la administración de Emmanuel Macron prevé el recorte de 120 mil puestos de trabajo en el sector en los próximos cuatro años con el objetivo de reducir el gasto público, incluyendo despidos voluntarios. También apuesta por otros cambios, como la inclusión del pago basado en el mérito.

En tanto, los trabajadores ferroviarios están preocupados por los planes del gobierno de eliminar los contratos laborales de por vida, los aumentos salariales anuales automáticos y la jubilación anticipada.

Desde el Gobierno buscan que la situación no decante en un escenario similar al de las huelgas de noviembre y diciembre de 1995, que obligaron al gobierno del por entonces presidente Jacques Chirac, electo en mayo de ese año, a dar marcha atrás con sus reformas que golpeaban tanto al sector público como el privado.

Sin embargo, un funcionario del gobierno citado por la agencia Reuters explicó que “la situación es muy diferente a la de 1995” debido a que “había una gran discrepancia con lo que el Gobierno había prometido durante las elecciones y lo que eventualmente hicieron”.

Además, aquellas huelgas contaron con un amplio respaldo popular, mientras que las medidas actuales generan una división en la sociedad. Según algunos sondeos, una buena parte de la población apoya las manifestaciones, pero otra porción importante aprueba las reformas de Macron.

No obstante esto, Macron también enfrenta un creciente descontento popular debido al ritmo acelerado de sus reformas, que afectan a diversos sectores de la sociedad. Según una encuesta publicada por la consultora Ipsos el miércoles 21 de marzo, el nivel de aprobación del presidente francés es del 37%, mientras que la imagen negativa de su presidencia alcanza el 55%, el nivel más alto desde el inicio de su mandato.

Con Reuters y AFP

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