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Hace un año, el atentado de Westminster inauguraba una racha de pesadilla en Reino Unido

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Londres (AFP)

Hace exactamente un año este jueves, un británico converso al islam, Khalid Masood, atropelló a la gente que cruzaba el puente londinense de Westminster, para luego salir del vehículo, acuchillar hasta la muerte a un policía frente al Parlamento y ser abatido.

Pocos imaginaban aquel 22 de marzo de 2017 que la carrera mortal de Masood inauguraría una racha de cuatro atentados que dejaría 36 muertos en tres meses.

El atentado de Westminster dejó cinco muertos y era el primero tras 12 años sin sufrir ataques graves, desde el atentado con bombas contra metros y un autobús de Londres que dejaron 52 muertos.

"Fue un ataque repulsivo y enfermizo en las calles de nuestra capital, pero lo que más recuerdo es la valentía excepcional de nuestra policía y servicios de seguridad, que arriesgaron sus vidas", dijo el miércoles en el Parlamento la primera ministra británica Theresa May.

Los deudos de las víctimas dejaron flores en el puente. Un ramo llevaba la siguiente nota: "Kurt se fue muy pronto, pero nunca será olvidado. RIP, con mucho amor, Sandy", en recuerdo del músico estadounidense Kurt Cochran, que hacía turismo en Londres cuando murió en el atentado.

"Es muy conmovedor", dijo a la AFP Mick Hodges, de 67 años, que vino de fuera de Londres para mostrar su solidaridad.

"Nuestros pensamientos están con las familias y también con la gente que actuó con tanto coraje aquel día", añadió.

Francisco Lopes, un portugués que sufrió el atentado, se recuperó de sus heridas pero cayó en una depresión que le llevó a dejar su trabajo.

"Estoy tratando de ser feliz de nuevo, lo que es difícil algunos días. Sufro ansiedad, me da miedo el tráfico", explicó al diario Evening Standard.

- Una ciudad más protegida -

El 22 de mayo, un atacante suicida hizo estallar su bomba en un concierto de Ariana Grande en Mánchester, matando a 22 personas, muchas adolescentes.

El 3 de junio de 2017, tres hombres atropellaron con una camioneta a los peatones del puente London Bridge de la capital británica, antes de descender del vehículo y acuchillar a quienes encontraban a su paso en los bares y restaurantes del mercado de Borough. Los tres atacantes fueron abatidos por la policía pero antes mataron a ocho personas.

Dos semanas más tarde, el 19 de junio, un hombre al volante de una furgoneta arrolló intencionadamente a unos fieles que salían de una mezquita de Londres, matando a uno e hiriendo a otros 10.

Los atentados cambiaron el rostro de la ciudad: la calzada y la acera de los puentes están ahora separadas por pilones, y las entradas a muchos espacios turísticos peatonales barradas para impedir que un vehículo entre atropellando a todo el mundo.

"Cada vez más espacios públicos e infraestructuras de transporte están protegidas por bloques de hormigón y barreras metálicas", explicó a la AFP el profesor Jon Coaffee, experto en urbanismo de la Universidad Warwick.

Las víctimas de los tres atentados de Londres eran una muestra del crisol de nacionalidades que conviven en la capital británica, y entre ellas había dos españoles: la maestra y madre de dos hijos Aysha Frade, de 43 años, atropellada en el puente de Westminster, e Ignacio Echeverría, de 39, un empleado de la banca que murió plantando cara a los atacantes de Borough Market.

- Khan: "los londinenses no olvidarán" -

"Los londinenses no olvidarán nunca los horribles atentados terroristas en nuestra ciudad en 2017", dijo el alcalde Sadiq Khan en un comunicado.

"No fueron sólo atentados contra nuestra ciudad y país, sino también el corazón de nuestra democracia y los valores que más apreciamos: libertad, justicia y tolerancia", añadió.

Para rendir homenaje a las víctimas de Westminster, la etiqueta #LondonUnited se proyectará en el Parlamento británico, cuyos diputados observaron un minuto de silencio a las 09H33 GMT, una hora simbólica que alude al número de placa de Keith Palmer, el policía que pagó con su vida barrar la entrada al Parlamento a Khalid Masood.

Todo ello en un contexto de gran inestabilidad política por la victoria del Brexit en el referéndum de junio de 2016, a la que seguiría la pérdida de mayoría absoluta de los conservadores de la ministra Theresa May en junio de 2017.

La pesadilla culminó con el incendio accidental en la Torre Grenfell, también en junio de 2017, un edificio de viviendas sociales del barrio más rico de Londres, Chelsea y Kensington, arrasado por las llamas entre sospechas de negligencias y desdén, con un saldo de más de 80 muertos.

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